Tras perder en el último Clásico liguero, el pasado 10 de abril, Ronald Koeman y su Fútbol Club Barcelona se conjuraron para ganar todos los partidos que les quedaban en el calendario de esta turbulenta temporada. Vencieron la final de la Copa del Rey ante el Athletic y triunfaron en dos de las ocho 'finales' ligueras que les restaban por disputar. En esa senda pautada hacia la gloria del doblete, en la que no dependían de terceros, este jueves se desplegaba una oportunidad idílica que dar un golpe definitivo.
Los catalanes jugarían frente al Granada en el duelo aplazado de la jornada 33ª. Atisbaban ya el liderato, pues se encontraba a sólo dos puntos del Atlético. Y saltaron al verde del Camp Nou los once nombres más repetidos en este tramo del curso, con dos variantes. Umtiti acompañaría a Mingueza y Piqué en la zaga de tres centrales e Ilaix Moriba haría lo propio en la medular de Frenkie de Jong, Sergio Busquets y los carrileros largos. Con Lionel Messi y Antoine Griezmann en punta. Ese esquema, sólido, se encargaría de catapultar las opciones azulgranas de título.
Y se remangaron desde el comienzo del envite. Pero los andaluces, dirigidos con maestría por Diego Martínez, se atrincheraron y clausuraron los espacios. Constriñendo a los culès a asumir toda la posesión y a crear en estático, todo un suplicio sin Pedri, el desborde en corto de Ousmane Dembèlè ni la clarividencia recuperada por Messi. Mas, cuando se había asentado una densidad nítida, 'La Pulga' frotó su lámpara y capturó una asistencia de Griezmann para abrir el marcador. Controló con el terciopelo acostumbrado y cruzó un trueno de zurda que se coló pegado al poste. Corría el minuto 23 y, a pesar de las sensaciones, el plan del gigante funcionaba.
El estratega neerlandés se negó a dar descanso a los cuatro apercibidos de sanción, sin embargo no obtuvo la fluidez y profundidad perseguidas. Con un 80% de control del cuero, los locales no lograron desestabilizar entre líneas y sólo inquietaron al meta Aarón, antes del intermedio, con los remates de Jordi Alba -minuto 9-, Griezmann -minuto 19-, Messi -minuto 36- y Umtiti -minuto 37-. El sistema nazarí, astuto, supo achicar y esperar hasta que entendió que podía crecer. Ese momento arribó justo antes de encaminarse a vestuarios. Con un intento en vuelo de Roberto Soldado que avisaría de lo venidero.
En la reanudación, con 1-0 en contra, los granadinos afilaron el colmillo. Gonalons y Jorge Molina comparecerían para aplicar más músculo y mordiente, en la maniobra ambiciosa pautada por el preparador visitante. Y en el minuto 63 detonaría un punto de inflexión de dimensión nuclear. Molina inauguró su actuación con un pase soberbio que complicó a Mingueza. El canterano despejó de forma pobre, Sergio Roberto no se coordinó y Darwin Machís se descubrió en mano a mano con Ter Stegen. No falló. Resolvió con autoridad y declaró el empate. Y las dudas e incertidumbre catalanas se multiplicaron.
Koeman, en lugar de centrarse en la localización de soluciones al colapso del juego y la bajada de concentración y rigor táctico de sus subordinados, se ganó la roja directa por menospreciar al cuarto árbitro. Inmerso ya en una contrarreloj, el Barça daría espacio a Dembélé y a Pedri. Y dio un volantazo desesperado: pasó a competir con defensa de cuatro. Mas, esa mutación llegaría tarde. Pues en el minuto 79, en plena deriva resbaladiza -por los desajustes del dibujo blaugrana frente a las contras andaluzas-, el Granada culminaría su obra.
Adrián Marín se coló por banda izquierda, promocionado por la visión de Machís y la indolencia de los centrocampistas y zagueros culès, y puso un centro quirúrgico que Jorge Molina usó para instalar el abrasivo 1-2. El cabezazo angulado del delantero batió a Stegen y retrató el desorden de Piqué y Umtiti. A partir de ahí, los favoritos refrescaron, a su pesar, la incapacidad para reaccionar que les sacó a patadas de la Liga de Campeones. No se registró asedio alguno en el intervalo postrero, con Piqué de delantero, y los nazaríes firmaron el primer triunfo de su historia en el feudo blaugrana. Un hito que rima con el descalabro de un coloso que cedió la iniciativa a los gallos de Madrid.
- Ficha técnica:
1 - Barcelona: Ter Stegen; Mingueza (Pedri, min. 72), Piqué, Umtiti; Sergi Roberto, Frenkie de Jong, Sergio Busquets (Trincao, min. 81), Ilaix Moriba (Dembélé, min. 72), Jordi Alba; Messi y Griezmann.
2 - Granada: Aarón Escandell; Foulquier, Díaz, Nehuén, Germán, Quini; Eteki (Gonalons, min. 61), Herrera, Machís (Adrián Marín, min.76), Luis Suárez (Fede Vico, min. 86); y Soldado (Jorge Molina, min. 61).
Goles: 1-0, min. 23: Messi. 1-1, min. 63: Machís. 1-2, min. 79: Jorge Molina.
Árbitro: Pablo González Fuertes (Comité Asturiano). Mostró amarilla Soldado (min. 20), Nehuén (min. 43), Germán Sanchez (min. 89) y a Adrián Marín (min.90+4). Expulsó a Ronald Koeman (min. 66)
Incidencias: partido correspondiente a la trigésimo tercera jornada de LaLiga, disputado en el Camp Nou. Sin espectadores.