Editorial

El presidente de Correos debe dimitir, aunque sea amigo de Sánchez

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Sábado 01 de mayo de 2021

Los últimos errores de Correos son tan graves que su presidente debería haber dimitido. En plena campaña electoral, los servicios de seguridad de la compañía postal no fueron capaces de detectar que tres sobres enviados al ministro del Interior, a la directora general de la Guardia Civil y al líder de Podemos contenían balas. Nadie supo explicar el motivo de este fallo. Pero, inmediatamente, los partidos de izquierdas escenificaron un impostado victimismo al intentar aprovechar electoralmente las supuestas amenazas de muerte.

También inmediatamente, los medios de comunicación independientes al igual que el PP, Ciudadanos y Vox mostraron su escepticismo sobre la trama de las cartas asesinas y señalaron como máximo responsable al presidente de Correos. Porque Juan Manuel Serrano fue nombrado exclusivamente por ser amigo personal de Pedro Sánchez, además de su anterior jefe de Gabinete.

Y en plena crisis por los supuestos "fallos" en la detección de los sobres asesinos, Correos ha protagonizado una nueva polémica. Varios ciudadanos han denunciado que la empresa pública postal les había “contado” el voto para las elecciones del 4-M al hacer envíos ordinarios. Algunas de estas personas han colgado en Twitter imágenes de tickets de Correos, en los que puede leerse el mensaje "votos emitidos", junto a las demás operaciones que han realizado. Todo ello, por supuesto, sin haber votado.

Este nuevo error de la compañía postal ha vuelto a levantar las sospechas ante el riego de que el PSOE pudiera preparar “un pucherazo” en el voto por correo. La explicación de la empresa es idéntica a la de los sobres asesinos: se trata de “un fallo técnico”. Y es posible que sea así en ambos casos. Pero eso no impide que el responsable de esos gravísimos fallos, y en plena campaña electoral, deba ser destituido de inmediato. Pero tiene el mejor blindaje para mantener el puesto: es amigo personal de Pedro Sánchez.

Y ese es el gran problema de la Administración española actual. Los nombramientos del Gobierno no obedecen a la experiencia o prestigio de los altos cargos. Solo es necesario exhibir en el currículum dos datos: ser militante de izquierdas o ser amigo del presidente. Y el máximo responsable de Correos tiene los dos. Pero es un inepto. O un tramposo.