El Real Madrid metió un gol en el único tiro a puerta lanzando en la ida de las semifinales de la Liga de Campeones. Sobrevivió el conjunto español, como tantas otras veces esta temporada, ante un Chelsea exuberante. Ese 1-1 cosechado en Valdebebas le obligaba, en cambio, a anotar frente a una de las mejores defensas del Viejo Continente. No le quedaba otra que arriesgar para doblegar, por vez primera en su historia, a un conjunto inglés que solamente ha marcado más de dos goles en tres ocasiones desde que firmó al técnico actual.
Thomas Tuchel no contó con el lesionado Matteo Kovacic y reprodujo su idea con una variante: sentó a Christian Pulisic para incorporar a Kai Havertz. Dispuso la familiar zaga de tres centrales -Christensen, Thiago Silva, Rüdiger-, con Azpilicueta y Chilwell en las bandas y Eduard Mendy en la portería. N'Golo Kanté y Jorginho ordenarían una medular que conectaría con el tridente compuesto por el joven alemán, Mason Mount y Timo Werner. El extremo estadounidense, Marcos Alonso, Tammy Abraham, Olivier Giroud, Hakim Ziyech o Reece James empezarían desde el banco.
Zinedine Zidane, en su caso, no convocó a Dani Carvajal, Lucas Vázquez y Raphael Varane. Recuperó a Sergio Ramos y a Ferland Mendy, y ambos recibieron la titularidad. El central se colocó al lado de Nacho y de Eder Militao, con el francés ejerciendo de carrilero junto a Vinicius. Todos ellos custodiarían a Courtois, al tiempo que Casemiro, Toni Kroos y Luka Modric habrían de alimentar a Eden Hazard y a Karim Benzema. La nómina de revulsivos pertenecería a Isco, Marcelo, Fede Valverde, Mariano, Rodrygo y los canteranos Antonio Blanco, Sergio Arribas y Miguel Gutiérrez.
El trece veces campeón de Europa, que ha lidiado con 55 infortunios a lo largo del curso, arrancó reclamando la posesión. No quería, bajo ningún concepto, que los ingleses impusieran el ritmo volcánico que acostumbran y que casi saca de carril a los merengues en el Alfredo di Stéfano. Así que Modric y Kroos se remangaron para distribuir con fluidez y tratar de superar la ardorosa presión local. Como respuesta, la intensidad 'Blue' tomó forma con tres patadas terribles -a Hazard, Nacho y el arquitecto germano-.
Se quemaría el prólogo con la constatación de la confrontación de estilos. Los isleños, cada vez que no recuperaban rápido, replegaban y aguardaban para explotar a la contra, mientras que los españoles desplegarían un control horizontal. Militao apoyaba a Vinicius en labores de achique, mas les costaría ajustar. Cada pérdida del segundo clasificado de LaLiga mutaría en relámpagos que derivaban en centros venenosos sin remate. Y en ese paseo táctico por el abismo conviviría la delegación de Chamartín.
Antes del minuto 20 se repartirían los golpes en una trama de exigencia física y técnica, aunque alejada de la traca que se vio en el inicio del combate, hace una semana. Kroos probaría a Mendy y Rüdiger, a Courtois, con dos latigazos centrados desde media distancia. El bagaje ofensivo también acogería un gol anulado a Werner -por fuera de juego y en una de esas transiciones peligrosas- y el derechazo de Modric que detuvo el arquero galo. La ausencia de espacios y el gobierno del rigor posicional negaban respiro a los creativos.
Eso sí, la prudencia pautaría el pelaje del ajedrez. Pesaba mucho la visualización de la final de Estambul -en la que espera el Manchester City- y la electricidad de unos y otros quedaría escondida. Hasta que Modric, genial, flotó entre líneas y localizó a Benzema, que descerrajó un cañonazo que Mendy envió a córner -minuto 26- con una parada de foto. La circulación madridista funcionaba y en este intervalo ya habían chutado tres veces entre palos. Mas, estaba prohibido pestañear y en el 28 de juego se adelantó el Chelsea. Un cambio de ritmo vertical de Kanté descolocó a Casemiro y encontró un tres para uno, con Militao vendido. Havertz marró el mano a mano con el meta belga, dibujando una vaselina que escupió el larguero, pero Werner capturó el rechace para establecer el 1-0. Un apagón de concentración visitante fue suficiente.
No le cambiaba demasiado la perspectiva al Madrid. Tenía que marcar de todos modos, así que proseguirían con su estrategia. A pesar de los problemas de Vinicius para amoldarse al puesto y de la necesidad de una mayor participación de Hazard y de Benzema para amenazar. Y en el minuto 36, el cerebro croata trazó un centro maravilloso que Benzema embocó con la testa para el paradón de un Mendy providencial. El guardameta francés sostenía a sus compañeros, que se atrincheraron sin aminorar su dureza en los lances. En un paisaje de iniciativa madridista (66% de posesión).
De camino al descanso se amplió el devenir de bajas revoluciones y no se registrarían más llegadas que la volea fallida de Werner -minuto 43, en una contra que agujereó el sector de Vinicius y Militao-. Kroos yacía nublado y el fuelle se iba erosionando por el ida y vuelta que brotaba, regado por las imprecisiones. A Zidane le correspondía mover ficha para descubrir soluciones que derribaran el granítico muro londinense. Sus subordinados habían caído en una asociación plana y lenta que sirvió para domar, pero no para dañar. Y el brasileño, regateador oficial, no alcanzaba a cumplir con las exigencias artísticas desde el lateral.
Prefirió contemporizar el preparador de Marsella y se topó con más presión inglesa y un cabezazo portentoso de Havertz al larguero -minuto 47, a centro de Azpilicueta-. Había desaparecido el mando merengue y Thiago Silva remató alto, por poco, una falta lateral botada por Chilwell -minuto 52-. Mendy y Vinicius naufragaban de nuevo en ambas fases, y Mount perdonaba un disparo nítido, en solitario y dentro del área, ante Courtois -minuto 54-. Le tocaba salir a flote, simplemente, a un Madrid que se descubrió copiando el desempeño desorientado del comienzo de eliminatoria. Y un envío directo permitió a Mount y a Havertz encarar a Courtois sin molestias. El begla rescató a su colectivo con una parada sensacional en el cara a cara con el talentoso germano.
Al no coordinarse cuando defendían arriba, se exponían a ser ajusticiados en vuelo. En el 60 entraron Fede Valverde y Marco Asensio -asumieron el trabajo de carrileros-, pero el cortejo madrileño de la redonda había sido abortado por el poder anatómico rival. Tampoco Kroos asomó entre la red de ayudas locales y antes del 70 sólo autografiarían un disparo sin ángulo de Hazard -repelido por Mendy-. Con todo, la energía y el buen pie del balear y del uruguayo sembrarían más veneno, en una flácida tratativa de apilar centros al área local. Y en el envés del paso adelante Kanté tampoco acertó a sentenciar, en un tres para dos que amortiguó el 'Pajarito' -minuto 69-.
Pulisic suplió a Werner mientras que Tuchel ordenó acaparar pelota y reducir el empuje español. El norteamericano redundó en el defectuoso 'timming' de Casemiro y falló el centro, nada más salir, y Thiago Silva cruzó demasiado su cabezazo, con todo a favor -minuto 74, en un saque de esquina-. 'Zizou' remataría su probatura intercambiando a Rodrygo por Casemiro, sin agotar los cambios -Isco y Marcelo no participarían-. Restaba el desenlace y se la jugaba a una carta, en un esfuerzo agónico. Mas, el tiroteo no viró su dirección. Al final, en el 86, Kanté gritó su protagonismo. Robó arriba, abrió para Pulisic y Mount conectó el 2-0 a portería vacía. Y la racha de 19 partidos sin conocer la derrota de los madridistas concluyó en Stamford Bridge.
- Ficha técnica:
2. Chelsea: Mendy; Christiansen, Rüdiger, Thiago Silva; Azpilicueta (James, min. 88), Kanté, Jorginho, Chilwell; Mount (Ziyech, min. 89), Havertz (Giroud, min. 94) y Werner (Pulisic, min. 67).
0. Real Madrid: Courtois; Nacho, Militao, Sergio Ramos; Mendy (Marco Asensio, min. 62), Casemiro (Rodrygo, min. 76), Modric, Kroos, Vinicius (Fede Valverde, min. 62); Hazard (Mariano, min. 89) y Benzema.
Goles: 1-0, Werner (min. 28); 2-0, Mount (min. 85).
Ábritro: Daniele Orsato. Amonestó a Jorginho (min. 14), Sergio Ramos (min. 36), Christensen (min. 39), Nacho (min. 62), Kroos (min. 72), Mount (m. 87), Valverde (min. 90).
Incidencias: partido de vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Stamford Bridge.