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Madrid Open. Nadal se resiste al relevo generacional y arrasa a Alcaraz

TENIS

M. Jones | Miércoles 05 de mayo de 2021
El balear no pestañeó y mostró su mejor versión para imponerse por 6-1 y 6-2.

La pista Manolo Santana, de la Caja Mágica, acogió este miércoles un partido que bien puede recordarse como el inicio de un traspaso de poderes histórico. La segunda ronda del Masters 1.000 de Madrid provocó que se midieran Rafael Nadal -34 años, 20 Grand Slams- y Carlos Alcaraz -18 años recién cumplidos, debutante en el torneo-. El mejor deportista español de todos los tiempos y el juvenil llamado a asumir el complicado rol de heredero. Los focos de la afición internacional se dirigieron, por tanto, a la tierra batida capitalina.

El murciano, que hasta la fecha ha había derrotado a nombres gruesos como a Feliciano López, Albert Ramos y David Goffin (13º mejor jugador del planeta), empezó con rebeldía y las cualidades que le subrayan como una promesa realista. Sus golpeos de derecha resultan atronadores y por esa vía llegó a arrancar un 30-40 en la primera serie de saque del manacorí. Salvó el favorito la bola de rotura y se remangó para remontar un 30-0 en el siguiente juego.

Sus entrenadores, Carlos Moyá y Jaume Costa, escudriñaron la manera de minimizar el potencial del tenista nacido en El Palmar, y el zurdo ejecutaría el plan con una jerarquía espectacular. Buscó continuamente el revés de Alcaraz, evitando que estuviera cómo con su derecha y pautando un ritmo que no convenía al novato. Además, Carlos sufriría una dolencia a las primeras de cambio. Cuando se estiró para golpear un remate en escorzo, notó un dolor en la zona abdominal y requirió la asistencia del fisioterapeuta.

Volvería a la cancha el mayor de edad de esta fecha, pero no supo cómo neutralizar la afamada defensa de su ilustre contrincante. Rafael no se cansaría de pegarle con todo a la bola y de encontrar las líneas. Los intercambios largos caían siempre del lado isleño y el primer set se condujo, a la velocidad de la luz, a un 5-0 descriptivo. Ahí asomó el único oasis para el aspirante, que firmó su único juego del encuentro.

Pero Nadal, impío y concentrado en el objetivo de reconquistar Madrid y preparar Roland Garros, no perdonó. Cerró el 6-1 en 36 minutos y aceleraría más en la segunda manga. Dos breaks más le colocaron con 3-0 y saque. Sin argumentos, torturado por estar constreñido a jugar siempre de revés y en movimiento, Carlos tampoco embocaría con regularidad su mejor golpeo y el partido se esfumaría con celeridad.

Se podría decir que Rafael aguó la fiesta de cumpleaños a Alcaraz, con un 6-2. Únicamente concedería tres bolas de rotura en todo el encuentro, permitiendo respirar a su rival cuando ya estaba definido el ganador. El murciano se soltó a partir de los 15 minutos del segundo set, con el objetivo de granjearse sensaciones positivas dentro de la decepción.

Y su carácter y calidad rompieron el saque del coloso, defendiendo su orgullo y estatus. Asimismo, levantó una pelota de partido y se apuntó un juego al servicio con una volea rebosante de técnica y personalidad. Sólo ofreció chispazos de su verdadero rendimiento, impedido por la excelencia del rendimiento de un Nadal con aspecto de rodillo -que amontonó derechas de videoteca-, pero el aprendizaje para su despegue en el tenis que brota de este correctivo no tiene precio.

Al término de la hora y 17 minutos de esfuerzo, y toda vez que posó con Feliciano López, el cumpleañero y su tarta, Rafael compareció ante los micrófonos para ofrecer su punto de vista sobre asl astro en ciernes al que derrotó con superioridd incuestionable. "Hoy tenía un partido difícil ante un joven que viene muy fuerte. Tiene un potencial enorme y sólo necesita un poquito de tiempo. Quiero desearle lo mejor, porque aparte de un gran tenista es un chico que tiene las cosas claras, valores que la sociedad necesita", avanzó.

"Cuando uno tiene la humildad de tener claro lo que tiene que mejorar aún teniendo mucho éxito, como es su caso, eso te empuja a querer ser mejor. Que es la esencia de este deporte", sentenció, antes de despedirse confirmando que su victoria en el pasado Conde de Godó, y tras meses de parón por las molestias en la espalda que se agravaron durante el Abierto de Australia, le ha servido para catapultar su tenis.

Carlos, en su caso, se expresó así: "Del partido se podía haber hecho algo mejor, pero al final es Rafa. Nunca es fácil ni la primera vez ni cuando llevas cien veces. Jugar con él es muy especial. Estar con él en pista. La próxima será diferente, sabré cómo jugar y cómo salir a la pista. Esta vez me pudo el ansia de querer acabar los puntos rápidos. Hubo momentos que parecía que no era Rafa. Pero es una experiencia que siempre me llevaré". "Tengo que aprender a manejar jugar con este tipo de jugadores (...) estoy haciendo las cosas bien y si sigo así iré en el camino correcto", zanjó. Parecería que ya ha empezado a asimilar la lección.

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