Opinión

Allegro ma non troppo

Andrea Donofrio | Domingo 07 de septiembre de 2008
El pasado jueves, Silvio Berlusconi volvió a Nápoles por octava vez desde que fue nombrado Primer Ministro de Italia para discutir una vez más el problema de la basura. Desde su toma de posesión, la ciudad sureña, arrojada en los últimos meses (o mejor dichos años) en una preocupante situación de emergencia, ha asistido a un gradual mejoramiento: sin embargo, la situación aún está lejos de ser solucionada del todo y algunos municipios de las afueras (una docena por lo menos) siguen enfrentándose a unas condiciones críticas. De hecho, el escenario que se presenta en la provincia de Nápoles (y Caserta) no es tan diferente al de hace algunos meses: cúmulos de desechos por las calles, bolsas de basura y residuos de comida.

Mientras su gobierno regula a golpe de decreto los problemas de seguridad (reales o ficticios), indemniza a Libia por más de tres décadas de ocupación colonial fascista, define Alitalia “salvada” previendo el despido de más de 5.000 trabajadores y preanunciando nuevas drásticas medidas, inaugura un circulo neofascista (“Cuore nero”) en Milán y envía al ejército a pasearse por los Foros Imperiales preguntándose sobre la utilidad de su misión, Berlusconi afronta con la alegría de siempre la difícil situación de Nápoles. Pese a deber reconocer con objetividad que la situación ha ido mejorando y que tampoco el premier cuenta con una varita mágica, las dificultades para Nápoles parecen lejos de ser aliviadas del todo: la emergencia basura, la imponente presencia de la Camorra, la tasa de desempleo entre la más alta de Italia, los episodios raciales y xenófobos de las últimas semanas confirman que la ciudad vive una etapa de crisis que requiere una intervención decidida e improrrogable de un ejecutivo fuerte y coherente. Su imagen internacional ha sido dañada y, en el último verano, el turismo, uno de sus principales recursos económicos, se ha caído. Los spots publicitarios de Berlusconi sirven de poco: la ciudad necesita que el gobierno destine fondos y medios para potenciar la recogida de la basura, al mismo tiempo que alcance un acuerdo con los ayuntamientos donde serán construidas nuevos vertederos o incineradoras. El sistema corre el riesgo de volver a colapsarse y los alcaldes de los sitios elegidos por decreto para ubicar los nuevos vertederos ya amenazan nuevas protestas. La acción gobernativa sigue mostrándose débil y desinteresada, mientras la oposición aún no ha vuelto de sus vacaciones.

Berlusconi sabe que debe y puede hacerlo mejor: por otra parte, el primer ministro siempre ha demostrado un particular cariño y fascinación por Nápoles, su cultura y tradición tanto que ya va preparando su segundo CD de canciones en napolitano, que espera terminarlo para finales de año. El presidente espera que su nueva fatiga artística, realizada con la colaboración del ex aparcacoches Apicella, pueda convertirse en el regalo de estas Navidades. Las nuevas 14 canciones, cuya letras son del propio Berlusconi, serán vinculadas a la tradición musical napolitana y, acorde al primer éxito musical (!), no tratarán temas políticos, sino cantarán el amor hacia “el primero, el segundo, tercero y quizás cuarto esposo”. Nos queda sólo esperar que entre una canción y otra, promueva medidas efectivas para que Nápoles vuelva a lugar que le corresponde: ¡música maestro!

TEMAS RELACIONADOS: