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Anatomía del sonrojo histórico del Barcelona en Anfield, por su protagonista

(Foto: Twitter: @MovistarFutbol).

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EL IMPARCIAL | Martes 11 de mayo de 2021
Alexander-Arnold desglosa el saque de esquina icónico que confirmó la remontada.

Afirmar que el 7 de mayo de 2019 cambió la historia del Liverpool es decir mucho. La mística de un club de la magnitud del campeón inglés de seis Ligas de Campeones y 19 ligas, entre otros muchos títulos, se construye de múltiples momentos. Uno de esos instantes, quizá el más elevado por su dificultad, fue el 0-3 que lograron empatar ante el Milan de Ancelotti en la final continental de 2005, con Rafa Benítez a los mandos. Pero, fuera de todo debate, otras de esas muescas quedó inscrita en la remontada que asestaron al Barcelona de Lionel Messi.

El atronador 4-0 con el que apearon al gigante azulgrana en Anfield condujo, directamente, a la consagración del proyecto impulsado por Jürgen Klopp. Dotó a la obra del entrenador alemán de la mayor de las legitimidades, y al año siguiente reconquistaron la Premier League, tras una sequía dolorosa que se había extendido durante lustros. Ese paseo por la gloria se ha grabado en la memoria de la afición 'Red' adherida a aquella noche tenebrosa para un Barça que no supo cómo gestionar el 3-0 cosechado en el Camp Nou.

De ese emblemático partido se recordará la ausencia de Mohamed Salah y Roberto Firmino, dos de los tres delanteros estelares del colectivo británico. Sin ellos hubieron de dar un paso al frente jugadores secundarios como Divock Origi -autor de un doblete-, Xerdan Shaqiri o el ahora deseado Georginio Wijnaldum -que haría otro doblete para confirmar el éxtasis inglés-. De ellos es la firma estadística de una gesta que asombró al planeta entero. Y colocó al genio argentino en la rampa de salida de la entidad culè.

Mas, el fotograma paradigmático lleva el autógrafo de otro actor. Se trata de Trent Alexander-Arnold. Este lateral fue el encargado de botar el córner que, con toda la zaga azulgrana desconcentrada, conectó con Origi para la sentencia de la remontada. A sus 22 años se ha confirmado como una de las banderas de la explosiva nueva y talentosa generación de jugadores que copan las esperanzas de la selección de Inglaterra. En su currículum asoman récords de asistencias en su puesto, los títulos más importantes en la esfera de clubes y el reconocimiento como miembro del Equipo del Año de la PFA. Aunque Vinicius le haya torturado hace menos de un mes.

Protagonista de aquella acción, no son pocas las ocasiones en las que se le ha preguntado por la jugada en cuestión. La pasada semana hubo de narrar lo sucedido en el canal oficial del Liverpool. "Simplemente sucedió, nunca lo entrenamos. En realidad, ni siquiera estaba decidido que yo tenía que sacar ese córner (...) No era una estrategia. No estaba ideado. Me estaba alejando porque consideraba que era mejor dejar que otro compañero sacara".

"Todos los jugadores del Barcelona estaban despistados y no miraban al balón, así que simplemente traté de ponerlo donde había un hueco. Y fue un gol increíble", añadió, en una intervención en la que define como un "sueño" poder jugar en el primer equipo, vistiendo la camiseta que un día defendieron sus ídolos -Steven Gerrard y Jamie Carragher-.

Alexander-Arnold, que ya estuvo presente en el Mundial de Rusia 2018, cita en la que los ingleses llegaron a las semifinales, afirmó en el 'Daily Mail' que "fue una jugada instintiva". "No la habíamos practicado antes. Vi una oportunidad y la aproveché. Vi a gente de espaldas, gente que no miraba al balón, a Ter Stegen dando instrucciones a alguien... No había ningún jugador del Barça mirando a la pelota", ha resumido.

Este carrilero diestro goza, en todo caso, de una gran visión de juego y un golpeo de balón proverbial. Su capacidad para golpear con precisión el esférico le ha entregado la responsabilidad de ejecutar los lanzamientos de falta de su equipo, con algunos especialistas en la plantilla. Y su videoteca de cañonazos que acaban en la red se ha agigantado en estas temporadas de precocidad.

"Después, me percaté que estaba Divock Origi dentro del área, en el medio. Vi una camiseta roja y pensé: '¿Por qué no?' Si no hubiera funcionado, me habrían gritado. El proceso de pensar la jugada fue de medio segundo, pero valió la pena arriesgarse. Simplemente golpeé y pensé: 'veamos qué pasa"", prosiguió en una reflexión en la que admitió que "para ganar la Liga de Campeones nos sirvió todo lo que aprendimos en la edición 2018/19, cuando perdimos en la final de Kiev contra el Real Madrid". "Aprendimos del Madrid, cómo ganaban los partidos, y lo utilizamos para hacer lo propio", desveló.

Cuestionado por la jugada en los micrófonos de 'Fox Sports', este lateral que ha mutado de promesa a realidad, especificó que "dejé el balón en el saque de esquina, vi el espacio, que Origi se encontraba solo y saqué lo más rápido que pude para que la jugada finalizara en gol (...) Origi es un jugador de primera. Todos recordarán ese momento". Desde luego, a Ernesto Valverde y compañía no se les va a olvidar con facilidad.

Y esta disección de un lapso ridículo para el conjunto catalán ha llegado pegado a una confesión: es fanático del Barcelona. Así lo ha manifestado en una charla concedida a la revista 'GQ'. "De pequeño era aficionado del Celtic, pero ahora por la conexión con Gerrard (técnico del Rangers) soy neutral allí. Así que diría que mi otro equipo favorito es el Barça. Siento que tienen los mismos valores y creencias que el Liverpool", ha reconocido. Antes de preponderar a Messi sobre Cristiano Ronaldo y de descartar un futuro en España. "Ser el único jugador nacido en Liverpool del equipo es algo de lo que estoy muy orgulloso y que también conlleva una responsabilidad. Sé que es muy difícil y es probable que todas las personas que acuden al estadio, sueñen con ser ese jugador que está en el equipo de su ciudad después de haber sido un aficionado en su infancia", zanjó.

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