Opinión

Juventudes Socialistas: toro al corral

Pedro J. Cáceres | Domingo 07 de septiembre de 2008
Pañuelo verde. Se pasaron de faena crecidos en su osadía de ser los "josétomás" que reverdecieran laureles "leguinianos" a un PSM (puzzle socio-listo mamandurrio) atomizado desde las vísperas del "tamayazo" (golpismo incruento) en que Las Ventas (y en definitiva, el espectáculo que le da razón de ser, los toros) y su posterior concesión no fue baladí a través del "Plan Aguirretxe" (toros por cemento y ladrillo).

Ya se encargó Leire Pajín de "hacerles sonar la música" en los "lances de recibo" del celebrado XI Congreso del PSM al agradecer a sus JJ la iniciativa en el Congreso Nacional de "apuntillar" la vigente Ley del Aborto para ir más allá en el fondo y aprovechar la forma para nutrir la serie de maniobras coordinadas tendentes, a día de hoy, a enmascarar la crítica realidad social y económica por la que atraviesa España sumándose al "barrenar trasero" de un fiel picador como Garzón (buscando en la reata de Islero la verdad de la muerte de Manolete) y las "banderillas a cabeza pasada" de los subalternos mercenarios en que se han constituido las televisiones privadas con el libelo sobre Aznar y su "braguetazo". Incluso podría especularse que tras la historia del "ceniciento chamarilero" y Doña Cayetana estuviera la mano de Rub-al-Kaba. (El pueblo es tonto y traga -El Pipo-).

Y a los sones de "Opera Flamenca" de la "maestra" Pajín los sub-35 (¿juventudes?) de la FSM se pusieron estupendos, "sobraos", y empezaron con molinetes, trincherillas, trincherazos, cambio de mano (por delante y por detrás), "el cartucho de pescao", "el pase de las flores", la "capetillina", manoletinas, bernardinas, giraldillas, estatuarios, ayudados (por alto y bajo)…etc. Derechazos, por supuesto, ni uno; y naturales (izquierda acérrima) muchos, lógico, pero como puso en modo y en la moda Adolfo Domínguez ("La arruga es bella") todos "enganchaos".

Iban para "dos orejas", habían pegado multitud de pases, cantidad de pasos y paseos en forma de enmiendas -miles- a la Ponencia; pero poco toreo y menos toro.

Daba igual, por que en cualquier caso es lo que ahora provoca a la progresía tardo taurina a peregrinar según la hoja de ruta, presumir de haber estado allí y contar con mejor o peor pluma la cuasi orgásmica función.

Pero faltaba matar al toro. La suerta suprema. Rizaron el rizo y a toro agotado y reservón -mentiroso y manipulador- embistiendo o repuchando según su coyuntura, colándose por la izquierda según su interés y gañafeando por la derecha, pero de mentirijillas, intentaron la "suerte de recibir" con la ayuda de la Agrupación de Valdemoro (que tampoco es New York ni Beijing)):

"Suprimir las corridas de toros"
Creían poder cortar el rabo y se fueron con él entre las piernas para pasar de 27 representantes a 5 en el Comité regional y decrecer en cuota de un 5% al 0,8%: tres avisos, pañuelo verde, toro al corral y Florito y sus bueyes cosechando una ovación que para sí la hubiera querido Cagancho en Almagro.

Con las cosas de comer no se juega. Y los políticos, más en Madrid, todos, degluten, patangruelicamente, vorazmente, unos en Carpanta y otros en Gargantúa, vanidad y "otras cosillas" alrededor de "los toros" y en la primera plaza del mundo.

De los cerca de 600 artículos de la ponencia, a penas uno (363), despachado en no más de cuatro líneas, trata -de forma testimonial, más como un guiño que de una certidumbre- de la protección a los animales y la creación de un "comité" sin mentar -para nada- el tema de "los toros".

Tan sólo un melifluo y ambiguo compromiso en el dictamen de la Comisión 2:
"Se impulsarán cuantas iniciativas legales impidan el abandono y maltrato a los animales, tanto domésticos como salvajes. Los espectáculos y celebraciones públicas donde su sufrimiento sea el objeto o reclamo, promoveremos la reducción paulatina de su financiación pública".

Pura falacia si tenemos en cuenta, y el PSM lo sabe, que "los toros" no sólo no han "mamado" financiación pública si no que en los últimos 25 años han supuesto una inyección de 25.000 millones de las antiguas pesetas de ingreso directo por canon, y que aunque en el Ponencia marco no se considera (la tauromaquia) un hecho cultural, en su fuero interno son conscientes que cumple con muchos de los principios expuestos muy por encima de otras manifestaciones artística, que antes al contrario, son deficitarias en todo:
"Para el PSM, la cultura es también un tejido de industrias y de empresas, de profesionales, empleados y emprendedores que trabajan con la materia más sensible e innovadora: la creación, la imaginación, el talento (526) . "Para los y las socialistas la cultura es también un espacio económico e industrial que genera empleo y nuevas posibilidades y oportunidades de desarrollo económico" (538).

En su informe de gestión, Gómez, el reelegido -horas más tarde- Secretario General, en el punto 7 del dictamen 1, lo tiene claro:
"Para ganar las elecciones en la Comunidad de Madrid necesitamos recuperar e incrementar nuestros apoyos. Tenemos que asegurar el apoyo prioritario de nuestra base electoral, pero no podemos contar solo con quienes tradicionalmente votan socialista por ideología o por convicción".

Nunca, los socialistas madrileños, han explotado el importante caladero de insatisfechos por la gestión administrativa de la Plaza de Toros de Las Ventas. Incluso ahora, así lo han puesto de manifiesto en el concluso Congreso.

Andan pegando "chicotazos", con la cortedad de miras características, sobre las intenciones por parte del PP de privatizar Telemadrid, cuestión que, por razones de principios ideológicos, es un gancho electoral para la amplia mayoría ganadora, sin reparar en la privatización encubierta que desde la llegada de Aguirre a la presidencia de la CAM se ha hecho de su plaza de toros y que disgusta a mucha derecha.

Allá ellos y allá Gómez. Que si su antecesor sonaba a estación de metro cercana a la Monumental más que a político conocido, Gómez -apellido ilustre en tauromaquia (Los "Gallo")- , me da que no tiene mayores miras que un interventor de banca o un representante de merecería, Gómez, por supuesto. ¡Es lo que hay!

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