Pablo Casado se ha convertido en un extraordinario, en un demoledor orador parlamentario. Ha acusado a Pedro Sánchez de no prever las consecuencias de levantar el estado de alarma. De no gobernar ni legislar. Del descontrol de las calles y de que su pasividad puede originar muchas muertes.
Pedro Sánchez ha replicado como siempre con evasivas y argumentos manidos y reiterados. Y para ofender a Pablo Casado ha espetado una frase preparada por Iván Redondo:
- Se le está poniendo a usted cara de Albert Rivera.
Y el líder del Partido Popular le ha contestado de forma fulminante.
- Y a usted se le está poniendo cara de Zapatero.
Pablo Casado subrayó que “el empecinamiento de Pedro Sánchez puede costar vidas”. Y que ha renunciado a gobernar. Solo busca “mantenerse en el poder”. En los pasillos del Congreso, algunas diputadas socialistas, algunos diputados, expresaban el temor del entorno sanchista a que Susana Díaz gane las primarias en Andalucía, lo que haría todavía más complicada la permanencia en el poder del presidente. Sin embargo, los que conocen bien a Pedro Sánchez aseguran que no dimitirá ni convocará elecciones anticipadas, salvo que las encuestas internas le den un amplio margen de victoria.
A pesar de los desplantes sanchistas hoy en el Congreso de los Diputados, Pedro Sánchez dio la sensación de estar tocado. La abrumadora victoria del Partido Popular en Madrid y el éxito arrollador de Isabel Díaz Ayuso pesan sobre el inquilino de la Moncloa. Pedro Sánchez sabe que está en horas bajas, pero es una lapa pegada a la roca del poder y así intentará permanecer frente a todos los fracasos y todas las críticas.