Cultura

El Museo Thyssen presenta la restauración de El Caballero de Carpaccio

(Foto: Museo Thyssen).

ARTE

E.I. | Lunes 17 de mayo de 2021

El Museo Thyssen recupera para su colección Joven caballero en un paisaje de Vittore Carpaccio (c.1505) tras los trabajos de restauración que han permitido recuperar sus colores originales.

"Los análisis de materiales, las radiografías y reflectografías y otras herramientas de investigación han permitido estudiar la pintura en profundidad para conocer con detalle, por un lado, su proceso creativo y el método de trabajo del artista, y por otro, obtener la información necesaria para acometer la restauración con el máximo rigor y respeto hacia la obra", detalla el museo en una nota.

Mejorar el estado de conservación de la pintura partía de la necesaria estabilización del soporte del cuadro, consolidando zonas frágiles de la capa pictórica: "Se ha eliminado también el barniz envejecido y amarilleado que cubría la superficie alterando por completo el efecto lumínico y las combinaciones cromáticas originales. Además, se ha restaurado el espléndido marco que realza y protege a la pintura. Todo ello ha permitido recuperar la correcta lectura de esta obra maestra tal y como fue concebida por su autor y mejorar su estado de conservación para que perdure en el tiempo en las mejores condiciones posibles".

El tono general del cuadro es más frío de lo que parecía antes de empezar la restauración, cuenta el museo, que señala que "los blancos son ahora más luminosos, las carnaciones rosadas y el cielo de un azul intenso. Aparecieron en los edificios esos tonos rosas tan venecianos y recobraron su intensidad los toques de luz en la hierba y en las flores". La zona del armiño, antes algo confusa y apagada, "ha recobrado vida y luminosidad, y la armadura ha recuperado su magnífico tono metálico gris-azulado, resaltando sobre el resto de la composición y devolviendo al joven caballero su imponente protagonismo".

El estudio técnico ha revelado algunos datos importantes, confirmando que determinados detalles de la composición fueron modificados o añadidos por el propio artista, completando, cambiando o enriqueciendo de esta forma la enorme carga simbólica de la pintura durante su ejecución.

El cuadro es una panoplia de elementos simbólicos donde todo tiene un valor y un significado: la fauna, la flora, el paisaje, los personajes, todos transmiten un mensaje interactuando entre sí. Cada detalle está situado en una posición estratégica dentro de la composición con el fin de crear un entramado que se relaciona con las virtudes y los hechos que se atribuyen al protagonista para ensalzar su memoria. La propia figura del joven caballero está formada por dos mitades antagónicas: la superior, con una armadura de estilo italiano, con remaches sencillos y motivos de plumas o escamas en los guardabrazos articulados y en la gorguera, presenta una actitud melancólica, resignada, mientras que la inferior, con motivos florales decorando las protecciones de la armadura, de influencia tedesca, se muestra más firme y arrogante.

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