Opinión

Deudas que el pueblo les reclamará

TRIBUNA

Freddy Darino | Lunes 17 de mayo de 2021

El resultado electoral del pasado cuadro de mayo marcará un punto crítico, un antes y un después en la situación política, fundamentalmente en Madrid, y muy probablemente, así lo deseo, con proyección para toda España…

Y no lo expreso solamente porque “un personaje” que no vale ni la pena nombrar, comunicó esa misma noche, que se retiraba de todos sus cargos y abandonaba la política…

Soy de los creen que no ha dado ni dará “puntadas sin hilo”, porque así me lo ha demostrado en su trayectoria política, orientada con más esmero a sus beneficios personales, que a la defensa de los principios que juró o prometió defender, como líder de un comunismo trasnochado, al formar parte del gobierno …

Por ello entiendo que no solamente él, sino en primer lugar el actual timonel del gobierno de España, el mayor responsable de la deriva insensata que ha concretado lo que antes negó, al plasmar una coalición con quienes le facilitaron la investidura en las Cortes, a mi entender apenas con legitimidad formal, pero ilegítima, en cuanto a que no estaba autorizado expresamente por su masa de votantes, para proceder como lo ha hecho, él y quienes lo acompañan y respaldan, se han cavado su propio sepulcro político, en el que voluntariamente ya ha ingresado el líder comunista, dejando deudas que de un modo u otro tendrá que pagar…

Tendrá que pagar el timonel por la deriva de sus mentiras y su ambición de poder; por sus posturas soberbias y absolutistas; por su abandono del tradicional PSOE para convertirlo en “partido sanchista”, así, con minúscula.

Tendrán que pagar sus ministros, los separatistas y proetarras, por alentar en Catalunya al nacionalismo que entregó sus votos al timonel para que se aprobaran los Presupuestos del Estado; pero no gratuitamente, porque harán valer sus condiciones…

Tendrá que pagar por el incremento irracional de ministerios y asesores contratados a su servicio con un notorio crecimiento del gasto público; y por su cobarde silencio arrodillado ante los insultos, amenazas y chantajes de quienes públicamente han insultado a España y a todos los que habitamos en esta gran Nación, solo por mantenerse aferrado a los espacios de poder de La Moncloa, y por facilitar que en el gobierno participen representantes y defensores de ideologías foráneas globalistas, que el pueblo no apoya, como ha quedado demostrado cuando se ha expresado libremente en las urnas…

Todo el obrar de este timonel se ha teñido de altanería burlona y de desprecio irónico hacia sus adversarios políticos, quienes le han otorgado merecidos calificativos, frente a los cuales, si tuviera un poco de vergüenza, tanto él como algunos de sus ministros, ya habrían dado un paso al costado renunciando, para facilitar una salida electoral interrumpiendo la actual legislatura…
Pero para ello, hay que tener, aunque sea una mínima dosis de grandeza, un valor moral del que carecen envueltos en un manto de hipocresía manifiesta…, generando por ello una deuda más…

Por lo expuesto, en mi concepto, han marchitado lo que el pueblo español pagó al doloroso precio de “sangre, sudor, lágrimas y vidas”, lo que conquistó con grandeza luego del franquismo, demostrándose a sí mismo que la Concordia era posible…, como lo ha sido en las casi cuatro décadas de su historia reciente…, que estos “personajes” se han empeñado en marchitar…

Todo ello me ha llevado a apoyar a quienes antes que yo, afirmaran que en España no hay presos políticos, sino políticos presos, por haber atentado contra la Constitución, la Normativa Legal vigente, la Justicia y La División de Poderes.

Y yo lo reafirmo porque no debo ni puedo silenciarme ante tantas barbaridades gubernamentales que conllevan consecuencias económicas, financieras, laborales, morales, sanitarias, violencias callejeras, etc., con incidencias negativas crecientes, que por su magnitud y en términos comparativos, nos han desplazado de los lugares de privilegio que se habían conquistado en el concierto mundial…
Mi intuición, con la ayuda de La Providencia que jamás me ha negado su apoyo tantas veces en forma premonitoria, me indica que cuando se concrete un tiempo nuevo, con un despertar esperanzador en el colectivo social, y se reestablezca una Justicia sin sesgos, sin influencias políticas de ninguna especie, sin trabas en la designación de los magistrados que se designen, y se abran los procesos contra los que han sido protagonistas de la deriva política, para que sean juzgados con las debidas garantías procesales, en sus responsabilidades civiles y eventualmente penales, para que si correspondiere, “paguen las deudas que el pueblo les reclamará…”