Con lógica alegría tras conocerse el fallo del jurado de los Royal Opera Awards, que ha designado al Teatro Real como el mejor teatro de ópera durante 2019, el coliseo madrileño ha presentado la nueva temporada de 2021-2022, tras el reto, lleno de dificultades, pero superado, de sacar adelante la temporada que ahora concluye en el contexto de la pandemia por la COVID.
En total, dieciséis títulos de ópera (tres barrocas del XVII y dos del XVIII, cinco del XIX, tres del XX y otras tres del XXI). El Teatro Real demuestra una vez más su valentía y modernidad y, al mismo tiempo, su respeto por la tradición con un abanico de títulos brillantemente escogidos,que prometen mucho e ilusionan aún más. En paralelo, la programación de danza traerá a tres compañías diferentes, con la celebración del Centenario de Antonio Ruiz Soler, el mítico “Antonio el Bailarín”, como telón de fondo. Por su parte, el ciclo “Voces del Real”, con seis conciertos, contará, entre otros cantantes, con figuras como Lisette Oropesa, Juan Diego Flórez o Ana Netrebko. El programa central se completa con otros ocho conciertos, cinco de los cuales se ofrecerán en el ciclo “Domingos de Cámara”. También continúa la apuesta por la “Ópera en Cine” y por “El Real Junior”, donde los más jóvenes podrán asistir a ocho espectáculos muy distintos entre sí.
El abrecartas (2022), de Luis de Pablo, será la ópera de creación más reciente de todas las representadas; constituirá un estreno absoluto. Completan el panorama ofrecido de lo que va de siglo Las horas vacías (2007), de Ricardo Llorca, y Hadrian(2018), de Rufus Wainwright(en versión de concierto semiescenificada), así como el que puede que sea el estreno fuerte de la temporada, El ángel de fuego de SergéiProkófief, una “ópera oscura” donde la magia negra del argumento convive con el original estilo compositivo del autor, de una incisiva actividad rítmica y una fuerza armónica tan características.
En el otro extremo cronológico, El Rey Arturo(1691), de Purcell (en versión de concierto dramatizada), Extinción: Misa de Batalla y Misa pro defunctis (1651), de Joan Cererols, y El nacimiento del Rey Sol, de varios compositores (ópera dedicada a Luis XIV, en cuyo estreno él mismo intervino como bailarín), junto con Parténope(1730), de Händel, representarán a la ópera barroca la nueva temporada. De todas, la apuesta más original promete ser Parténope; una sátira de la ópera seria que, de la mano del contratenor, actor y productor Anthony Roth Costanzo, pretende ser uno de los estrenos más simpáticos del Real la próxima temporada.
La entidad concluirá el ciclo del Anillo del Nibelungo, de Wagner, con El ocaso de los dioses (1876), una vez más bajo la dirección de Pablo Heras-Casado, recientemente reconocido, como los lectores quizás recordarán, Artista del Año 2021 por los International Classical Music Awards.
El Real no se ha olvidado de las óperas más clásicas -en el sentido de las más instaladas en la memoria colectiva-. De modo que volverán al coliseo madrileño La Boheme, de Puccini, y Las bodas de Fígaro, de Mozart.También se han programado La Cenerentola, de Rossini, y Nabucco, de Verdi, que, junto con Lakmé, de Delibes (quizás lo más exquisito, musicalmente, de toda la programación) en versión de concierto, y La damoiselleélue, de Debussy, completan el siglo XIX. Esta última ópera se representará, en la misma sesión, junto con Juana de Arco en la Hoguera(1938), de Arthur Honegger, un compositor del Grupo de los Seis -como lofueron Satie, Poulenc o Milhaud- que, con esta obra, que aúna en un mismo tiempo y espacio escénicos todos los géneros teatrales, quiso manifestar su oposición radical al estilo operístico romántico tardío.
En definitiva, una programación muy sólida, la de la temporada 2021-2022, que demuestra que el Teatro Real ha sabido salir reforzado de la difícil prueba que ha representado la temporada que está a punto de concluir.