Delanteros de las capacidades, rendimiento y jerarquía de Luis Suárez se cuentan, en el presente, con los dedos de una mano. Por eso la comunidad internacional de fútbol quedó sin habla cuando el Fútbol Club Barcelona decidió desprenderse de él y 'regalárselo' al Atlético de Madrid. En una proclamada revolución de la plantilla azulgrana que se limitaría a las salida del uruguayo y la de Arturo Vidal. Nada más.
El punta nacido hace 34 años en la localidad de Salto se ha granjeado el reconocimiento casi unánime de su pedigrí histórico. Con 23 años se echó a la espalda a la icónica selección de Uruguay para firmar la medalla de bronce en el Mundial de Sudáfrica (2010, con tres goles y tres asistencias, a pesar de sacrificarse por el bien común y ver la roja en las eliminatorias- y con 24 llevó al combinado nacional ha reconquistar la Copa América (2011, cuatro dianas y dos pases decisivos). Eso en el ámbito de los seleccionados, porque para revisar la esfera de clubes hay que profundizar un buen rato.
En su hoja de servicio resplandecen los 439 goles que ha autografiado en 685 partidos disputados. Muchos de ellos se han invertido en el triunfo en la Primera División de Uruguay (tres veces, con Nacional), la Eredivisie neerlandesa (en 2011, con el Ajax), LaLiga española (cinco veces, con Barcelona y Atlético), la Copa del Rey (cuatro veces), la Liga de Campeones (en 2015) o el Mundial de Clubes (en 2015). Ha sido máximo anotador en Países Bajos, la Premier League, en España y en Europa, alcanzando la Bota de Oro (2014). Nadie ha marcado más en la selección uruguaya y es el tercero en la lista de anotadores históricos en el Barça.
Esas condecoraciones no hacen sino remarcar y contextualizar la categoría de este charrúa competitivo hasta el extremo. Precisamente, ese carácter guerrero y ganador le granjearon una de las travesías por el desierto más duras que recuerda. Fue en el Mundial de Brasil 2014, cuando mordió el hombro del defensor italiano Giorgio Chiellini. En una reacción por la que fue tratado por psicólogos, ya que no comprendía cómo acabó haciendo ese gesto.
De esa situación salió con muchas dificultades y mudádose a la Ciudad Condal. Pero pudo renacer con un esplendor majestuoso, que sólo ha sido opacado por la dependencia que gira en torno a Lionel Messi. Hasta que en el pasado verano Ronald Koeman, recién llegado, le comunicó que estaba fuera del equipo en una llamada que no llegó a los cinco minutos. Esa maniobra del presidente Josep Maria Bartomeu desembocó en el burofax con el que 'La Pulga' comunicó al club catalán que se iba.
Esa espina se ha atravesado a Suárez y a Messi, y la siguen arrastrando. Cada cual, a su manera. Por ello no sorprende la imagen que ha dejado el charrúa instantes después del pitido que oficializó este sábado el triunfo colchonero en Valladolid y la consecución de la undécima Liga rojiblanca. Al tiempo que sus compañeros se abandonaban al festejo improvisado, el atacante ejecutó una vídeo-llamada con su familia. Y la emoción le desbordó.
En ese instante le avisaron desde el club. Tenía que conceder una entrevista escueta a Movistar. Y se rompió nada más comenzar, cuando se le preguntó qué pasaba por su cabeza tras ganar el título liguero. "Pasan muchas cosas por la cabeza. Es difícil después de la situación que me tocó vivir. Cómo me menospreciaron. El Atlético me abrió las puertas para seguir demostrando que uno está vigente y por eso siempre voy a estar agradecido a este grandísimo club, por confiar en mi (...) Me acuerdo de mi mujer, de mis hijos, que han estado conmigo en el día a día. Llevo muchos años en el fútbol y es el año en el que más han sufrido", atinó a decir como pudo.
Esa confesión no tardó en correr como la pólvora por las redes sociales. Se había reivindicado en el césped -anotando el gol de la gloria rojiblanca, el vigésimo primero de la campaña liguera- y lo quería refrendar con la palabra. "Mi trabajo es ayudar al equipo y trabajar como delantero, hacer goles o como sea (...) Este título es especial por todo lo que me ha tocado sufrir. Pero ahí están mis estadísticas: cinco Ligas de siete. Ahí está Luis Suárez", sentenció. Lanzando un mensaje para el que lo quiera escuchar.