Opinión

¡Qué manera de ganar!

TRIBUNA

Raúl Mayoral | Domingo 23 de mayo de 2021

Con su entrañable cercanía, Ayuso sigue acumulando victorias; con su prepotente distancia, su contrincante, derrotas tanto interiores como exteriores. A su triunfo sobre el sanchismo, la madrileña suma nuevos éxitos. La agencia internacional de calificación de riesgos Fitch sube el nivel de crédito de la Comunidad de Madrid, y la región vuelve a disfrutar de cifras similares a las anteriores a la pandemia, siendo la única comunidad autónoma en elevar su ratio. Dos de los criterios empleados por Fitch han sido la facilidad de acceso de la inversión internacional y la política financiera destinada a reducir la deuda, cruciales como signos de estabilidad y prosperidad. Recientemente The Times resaltaba la virtualidad del conservadurismo liberal en favor del mercado, propio de la gestión de Ayuso. El diario británico llegó a compararla con Margaret Thatcher por defender hasta al final aquello en lo que cree, sin dejarse amilanar por la corrección política, ese caballo de Troya de fabricación netamente marxista introducido en las ciudadelas democráticas a través de los portones del buenismo y la estupidez. Lejos de practicar populismo, lo de la dirigente popular es valentía y corazón.

De creencia, coraje y corazón ha dado lecciones un equipo del fútbol de Madrid, ganador de La Liga, otro trofeo más del que también puede presumir Ayuso, aunque menos que el alcalde Almeida, frente a ese independentismo sectario y desleal con su matraca del España nos roba, propio de talibanes separatistas, que contamina todo lo que toca, incluido el deporte. Muy fácil se lo pusieron a la presidente madrileña sus dos marcas, una blanca y otra rojiblanca, en la recta final del campeonato: o ganaban los invencibles o ganaban los irresistibles. Acostumbrados al hábitat de la hormiga, partido a partido, el triunfo ha sido de los irresistibles. Según los estudiosos del citado insecto, se trata de un animal inteligente y de rápida intuición. Y una de las formas más acabadas y perfectas de la inteligencia es la disciplina, talento cuya fervorosa y perseverante práctica impide el temblor de la convicción y la falta de fe. Tal vez, la hormiga pueda verse aquejada de ciertas vacilaciones y dudas alojadas como huéspedes en el lecho del fatal desencanto pero resultan tajantemente desahuciadas en el instante mismo en que con humildad, hija del trabajo diario, se percibe que lo verdaderamente crucial no es conquistar, sino conservar, no es vencer, sino convencer. Y en semejante lid resulta necesario transitar las aguas de la constancia y la superación evitando naufragar a causa del desaliento o la vanidad.

Decía Víctor Hugo que vale uno más si sabe que le miran. Ni Ayuso ni el Atleti han dejado de ser mirados y admirados. Conscientes de que en la vida hay momentos para la espera y el sufrimiento, nunca le perdieron la cara al destino, siempre aprovecharon su tiempo y, finalmente, han logrado disfrutar de un triunfo, en nada gratuito y en todo merecido, viviendo cada día como si fuera el último, el primero, el único. Son maneras de ganar.