España fue pionera en la promoción del turismo gastronómico, en la época en que Joan Mesquida era Secretario de Estado de Turismo, en la primera década del siglo XXI.
A partir de ese momento, tanto a nivel central como a nivel autonómico, se llevaron a cabo diversas iniciativas, proyectos y actividades para poner de relieve que España era un destino turístico gastronómico de primer nivel.
Como resultado, en el año 2019, prácticamente un 20% de los 82 millones de turistas que recibió España vino motivado por la gastronomía como principal incentivo. El resto, aunque lo hizo por otros motivos, valoró extraordinariamente la oferta gastronómica de nuestro país. Y en el caso de Madrid el crecimiento del turismo internacional debido a la oferta gastronómica ha sido aún más llamativo.
Lo que está claro es que los turistas pueden viajar por muchos motivos pero, al final, comen, cenan y desayunan, y toman copas o cañas. Por eso se está generalizando en todos los países la importancia de dar a conocer su oferta gastronómica como un motivo más para promover o fidelizar el turismo.
Pero yo quería referirme hoy a una Moción del Senado de España que es verdaderamente modélica. Una moción presentada por el Grupo Socialista y el Grupo Popular que ha sido aprobada hace unos días en el Senado.
La recojo íntegramente a continuación:
“La Comisión de Industria, Turismo y Comercio del Senado insta al Gobierno a diseñar y poner en marcha, en colaboración con las Comunidades Autónomas, y los actores del turismo gastronómico, una Estrategia para el mayor desarrollo, promoción y comercialización del Turismo Gastronómico en España, en la que vengan a formularse las acciones necesarias a corto y medio plazo para su exitosa implementación, –atendiendo en todo caso, desde el respeto a las competencias de las diversas administraciones, al impulso, el apoyo a la creación y el desarrollo de productos y experiencias de turismo gastronómico asociados al potencial endógeno del destino, innovadoras y singulares, diversas y variadas, capaces de atraer a turistas gastronómicos y de contribuir al posicionamiento del territorio como destino gastronómico”.
Cuando un tema adquiere la importancia que ha adquirido el turismo y la gastronomía en los últimos años es lógico que, a nivel de Estado y, por tanto, del Gobierno y de las Comunidades Autónomas, se impulse y se solicite elaborar una estrategia que garantice que esos dos sectores de la actividad de nuestro país evolucionan y se desarrollan en términos positivos en los próximos años.
Ha llegado el momento de que, de acuerdo con los protagonistas y los profesionales del mundo turístico y gastronómico, se elabore un proyecto que, a medio y largo plazo, haga posible, tanto que se mejore la oferta gastronómica y, a través de ella, la oferta turística, como garantizar su difusión a nivel internacional.
La oferta gastronómica se basa en la materia prima, en la producción agroalimentaria, en la industria, en el comercio y la distribución y, sobre todo, en la hostelería y la restauración.
Por eso, relacionar los dos conceptos, el turismo y la gastronomía, es fundamental para conseguir que España tenga cada vez una producción agroalimentaria más saludable, más solidaria, más sostenible y más satisfactoria. Y que la industria evolucione también en esos términos, así como la distribución y el comercio. Y para conseguir que nuestros restaurantes ofrezcan un producto elaborado, una cocina de más calidad, más satisfactoria, pero que, al mismo tiempo, y eso es algo que va a interesar mucho a los turistas del futuro, sea cada vez más saludable y más sostenible.
Creo que es extraordinariamente positivo que el Senado haya aprobado esta moción, como también lo es el hecho de que haya sido una propuesta conjunta del Grupo Socialista y el Grupo Popular.