Opinión

Necesaria intervención vaticana

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 29 de mayo de 2021

Es lo que ha sucedido en la diócesis de Almería. La Santa Sede ha tenido que “dar un puñetazo en la mesa” y poner las cosas en orden. La convivencia del obispo titular y el coadjutor se había hecho insoportable, por ello los dos Monseñores, González Montes y Gómez Cantero, recibían en Madrid, en la sede de la Nunciatura Apostólica y de manos de su titular, Bernardito Azua, un decreto en latín de la Congregación para los obispos con un mensaje muy claro, pues el Papa daba a Monseñor Gómez Cantero “exclusivamente” todos los “oficios y facultades que compiten al obispo diocesano”. Un decreto que traducido al castellano dice así:

“Decreto sobre las facultades del Obispo Coadjutor de Almería

Para proveer el Gobierno de la Iglesia de Almería, teniendo presentes las circunstancias peculiares, el Sumo Pontífice Francisco, Papa por la Divina Providencia, con solicitud Apostólica, ha considerado que se debe examinar el gobierno de la citada Iglesia.

Por ello, su Santidad, en el presente Decreto de la Congregación para los Obispos, desde el día de hoy, atribuye exclusivamente al Excmo. Padre D. Antonio Gómez Cantero, Obispo Coadjutor de Almería, los derechos, oficios y facultades que competen conforme a la norma legal al Obispo Diocesano según el canon 381.

Sin que obste ninguna otra disposición.

Dado en Roma, desde el edificio de la “Congregación para los Obispos a día 12 de mayo del año 2021.”

De esta forma la Santa Sede, con este duro decreto, acelera el proceso de transición y aparta al titular González Montes y le da plenos poderes a Gómez Cantero, aunque el primero siga siendo obispo titular de la diócesis de Almería hasta que presente su renuncia por edad en noviembre. Es sin duda, una dura situación para Adolfo González Montes, que es un gran intelectual y teólogo, pero al que tal vez le hayan faltado las facultades de pastor tan necesarias en la Iglesia de hoy y con una diócesis con graves problemas económicos, provocados por una mala gestión.

Por otro lado, Monseñor González Montes no podrá despedirse con nombramientos de última hora que esperaban como “agua de mayo”, nunca mejor dicho, sacerdotes muy próximos que creemos no han facilitado precisamente la labor de un obispo que ha estado 20 años al frente de un diócesis muy complicada, donde hay, por ejemplo, presbíteros muy peculiares capaces de asistir de chaqué a una boda civil y pronunciar una homilía u otros que se embarcan en aventuras financieras difíciles de explicar. Precisamente algunos de estos han sido y son los que han puesto zancadillas verbales al que será su nuevo jefe.

Por eso, Monseñor Gómez Cantero va a recibir una diócesis que necesita cambios importantes y claridad en las cuentas para cerrar esas “circunstancias peculiares” que han hecho que la Santa Sede tomara de nuevo “cartas en el asunto”. Deseamos que estos meses sean de transición pacífica y ayuden a cerrar heridas, que las hay, en la Iglesia almeriense. Y deseamos, asimismo, a Monseñor González Montes todo lo mejor y que vuelva a sus estudios y publicaciones que fueron ejemplares durante su estancia en Salamanca.