Parece que el entorno del presidente del Gobierno trabaja para que Oriol Junqueras se incorpore a la mesa de negociación en el palacio de la Moncloa. Pedro Sánchez le recibirá de rodillas y con los brazos abiertos implorando su perdón y repudiando al Tribunal Supremo que tuvo la osadía de condenar y encarcelar al líder del separatismo catalán.
El presidente del Gobierno se mantendría genuflexo ante Junqueras hasta que el político catalán le tendiera las manos y le abrazara, abriéndose de esta forma la concordia y la conciliación, así como la mesa de negociación que consiste en despedazar la unidad de España mantenida durante seis siglos. Al terminar la primera reunión, Oriol Junqueras presidiría la mesa en un almuerzo que le ofrecerá el presidente del Gobierno. Durante el banquete, el señor Junqueras será obsequiado con sus vinos y manjares preferidos, arropado por música de fondo que naturalmente será el himno independentista de los secesionistas catalanes.
Pedro Sánchez está dispuesto a hacer todos los gestos necesarios para que Junqueras y Aragonés salgan complacidos de la primera mesa y agradecidos al talante y la generosidad del líder socialista.
En su papel de presidente del Gobierno, que Pedro Sánchez interpreta como un gran actor profesional, todo serán concesiones a las exigencias separatistas y se reformará lo que sea necesario reformar para que pueda producirse la amnistía, así como la autorización del referéndum anticonstitucional.
De hinojos ante ERC, Pedro Sánchez está dispuesto a pagar lo que haga falta para que los votos del separatismo catalán le permitan agotar los dos años y medio que quedan de legislatura.