Txabi Etxebarrieta, militante de Eta, fue el primer asesino de la banda terrorista, aunque haya alguna víctima anterior. El 7 de junio de 1968 asesinó a sangre fría a José Pardines, guardia civil que controlaba el tráfico. Los compañeros del agente asesinado localizaron al etarra criminal que cayó herido de muerte tras un tiroteo en Tolosa.
Durante esta semana, a iniciativa de algunos peneuvistas del Ayuntamiento de Bilbao, se rendirá homenaje público, en edificios municipales y en espacios exteriores también de control municipal, a Txabi Etxebarrieta. A pocos extraña en el País Vasco este inicuo homenaje pues, de forma directa o indirecta, es el pan nuestro de cada día no solo en las provincias vascongadas sino también en Navarra.
Los medios de comunicación y los partidos políticos de oposición dedican atención preferente a la crispación secesionista de Cataluña, pero la situación vasca reviste idéntica peligrosidad. Las fichas de dominó caerían una tras otra: Cataluña, País Vasco, Baleares, Canarias, Galicia, Navarra, Valencia, Andalucía… Otra vez los reinos de taifas, las republiquetas de taifas, de las que hablaba Felipe González. Nada nuevo bajo el sol. Hace siglo y medio hasta Cartagena se proclamó independiente y se colocaron carteles con soflamas incendiarias en varias ciudades, unas contra otras. En 1873, Jumilla, tras declararse nación independiente, hizo saber en una resolución pública que “desea la paz con todas las naciones extranjeras y, sobre todo, con la nación murciana; pero si ésta se atreve a desconocer nuestra autonomía y a traspasar nuestras fronteras, Jumilla se defenderá como los héroes del 2 de mayo y no dejará en Murcia piedra sobre piedra”.
El despropósito histórico y el disparate público se robustecen hoy a través de la política estevada de Pedro Sánchez, dispuesto a conceder lo que haga falta con tal de permanecer en Moncloa los dos años y medio que quedan de legislatura. En Europa se observa con alarma la situación de España, con la que los europeos comparten, entre otras cosas, moneda y fronteras. La pirueta frentepopulista de Grecia la segó la Unión Europea y son muchos los que creen que la Europa unida terminará por hacer una advertencia seria y definitiva a Pedro Sánchez.