EDITORIAL
EL IMPARCIAL | Lunes 07 de junio de 2021
En todas las encuestas publicadas, se refleja que la mayoría de los españoles se declara contrario a que el Gobierno indulte a los políticos catalanes que intentaron dar un golpe de Estado. Pero hay un dato que debería hacer reflexionar al presidente: muchos militantes y votantes socialistas, además de un buen puñado de dirigentes históricos del partido, también rechazan la "medida de gracia". No cambiará Sánchez su estrategia, pues prefiere amarrar el poder con la excusa de que va a lograr la convivencia en Cataluña. Pero ese poder que ahora amarra, puede desvanecerse cuando los ciudadanos sean de nuevo citados a las urnas. Es fácil vaticinar que electoralmente, el PSOE pagará un alto previo por una maniobra tan indigna como inexplicable.
Este fin de semana, se ha comprobado la fractura que divide al Partido Socialista. José Luis Ábalos, el ministro más fiel al presidente, ha hecho unas declaraciones delirantes. Ha venido a responsabilizar a Rajoy de que el Gobierno actual se vea obligado a conceder los indultos en cuestión. Sin duda, el expresidente del Gobierno del PP gestionó pésimamente el 1-O. Reaccionó tarde y mal. Nunca se imaginó que se produciría la votación, a pesar de que las fuerzas de seguridad y los medios de comunicación independientes, como El Imparcial, advirtieron del riesgo. Pero la demagogia del ministro de Trabajo produce sonrojo. Porque es este Gobierno el que, por mantener los apoyos parlamentarios de ERC y, de paso, de BIldu y del PNV, va a cometer una felonía política al excarcelar a los condenados por el Tribunal Supremo en una sentencia ejemplar e intachable. La frase de Ábalos no tiene desperdicio:" a este gobierno-ha dicho- le toca gestionar "la mala gestión" del Ejecutivo del PP en Cataluña y lo hará con "el propósito de la convivencia entre iguales y en paz", y el de "la cohesión social y territorial", como ha hecho siempre. Además de irreales e hipócritas, las palabras del ministro son cursis.
En el otro lado de frente socialista se encuentra Susana Díaz que ha lanzado un ataque directo al presidente en el mismo inicio de la campaña de las elecciones primarias para presidir el partido en Andalucía. La todavía líder del PSOE ha denunciado el llamado "tarifazo" del Gobierno, la desorbitada subida de la luz que planea el Ejecutivo por "injusta e indecente". Y se prepara también para atacar a su adversario por preparar los indultos de los presos catalanes. Díaz basará en esta polémica buena parte de sus eslóganes para vengarse de su gran rival, que no es otro que Pedro Sánchez. Y, sin duda, los militantes andaluces demostrarán con su voto el rechazo a los indultos. Por este motivo, Juan Espadas, el candidato oficial podría salir derrotado; una derrota, que, como la de Gabilondo en Madrid, supondría un batacazo para Pedro Sánchez.
Pero el presidente del Gobierno no cambiará su estrategia a pesar de conocer el rechazo a los indultos de una mayoría de votantes socialistas. Prefiere atornillar ahora su poltrona con el apoyo parlamentario de los secesionistas. Y, luego, después de ceder en todo, después de humillar a España ante el Gobierno de la Generalidad en la indecente mesa de diálogo con Junqueras, tendrá la desfachatez de alardear de que ha logrado "la convivencia entre iguales y en paz", en palabras de Ábalos. Será mentira. Pero lo repetirá hasta la extenuación.