La compañía sueca Ikea recibió una multa de un millón de euros en Francia por espiar a sus empleados. El tribunal penal de Versalles declaró culpable a la compañía de robar datos personales por medios fraudulentos, ante la acusación del fiscal de "espionaje masivo".
El tribunal francés, sin embargo, dicatminó penas menores que las solicitadas por la fiscalía. El ex directivo de la filial francesa de Ikea, Jean-Louis Baillot, fue condenado a una pena de prisión de dos años, además de una pena de 50.000 euros tras ser declarado culpable de "obtener datos personales por medios fraudulentos".
La compañía había tejido una red de espionaje de sus empleados entre los años 2009 y 2012, que incluía el uso de empleados falsos para obtener información, además de revisiones de los registros de las cuentas bancarias de los trabajadores.