César Antonio Molina es un poeta de fuerte aliento lírico que destaca merecidamente en el excluyente mundo de la poesía. Se considera socialista dentro del ámbito de la socialdemocracia que encarnó Felipe González y le convirtió en el gran hombre de Estado de la España del siglo XX. Ministro de Cultura en un Gobierno del PSOE su gestión suscitó el aplauso general por su liberalidad y su eficacia.
César Antonio Molina suele escribir artículos excelentes en la Prensa española. Recientemente afirmó en el diario El Mundo que “Pedro Sánchez no es él solo el PSOE. El PSOE es mucho más que él y su Rasputín sin ideología. Y el partido no debe dejar que lo descalabre un iluminado”.
No se trata de una opinión aislada. Son muchos los socialistas, empezando por Felipe González y Alfonso Guerra, que se muestran alarmados por la gestión política de Pedro Sánchez, devastadora para el socialismo democrático que se exige en Europa y que rechaza cualquier impregnación totalitaria, sobre todo la del antiguo comunismo. César Antonio Molina acierta.
Y acierta de forma incontestable cuando afirma: “¿Cómo se puede haber pactado con los asesinos de tus militantes que ni siquiera se han arrepentido de sus actos, además acercarlos a las prisiones más próximas e incluso liberarlos bajo subterfugios? El cúmulo de ofensa de Sánchez contras sus conciudadanos es inmenso. Su soberbia, falta de tacto y sentimientos, su espíritu autoritario y vengativo… son demasiadas piedras para poder atravesar un río sin ahogarse. Incluso aunque ese río sea el Manzanares. Ha sido cómplice del embrutecimiento del lenguaje que colabora en el vaciamiento del pensar. Con sus mentiras ha puesto al lenguaje en permanente exilio de sí mismo. La mentira como necesidad desquicia la mente. Todos los socialdemócratas que no estamos conformes con él somos fascistas. Y tiene la osadía de purgar a los propios padres del partido. La repetición de este mensaje, permanentemente, nos descubre quiénes son los que lo emiten”.
Los colaboradores sanchistas moderados, que los hay, deberían hacer reflexionar al presidente que no es un fascista ni un extremista de derecha quien escribe los párrafos más arriba reproducidos. Se trata de un socialista ilustre, de un exministro de Cultura, de un poeta admirable y de un hombre íntegro que ama la libertad y la democracia.