En el Hotel Meliá Don Pepe
Miércoles 10 de septiembre de 2008
Con apenas 32 años, este malagueño ha pasado de ser una de las principales promesas de la cocina española a convertirse en una consolidada realidad. Ya apuntaba muy alto durante su paso por el Tragabuches de Ronda y con el tiempo no ha hecho sino confirmar en Marbella estos pronósticos. Les animo a que descubran su prodigiosa técnica.
Distinguido en 2006 con el premio Chef de l´Avenir (es decir, mejor cocinero joven de Europa) de la Academia Internacional de Gastronomía, desde el verano de 2005 está al frente de este restaurante, que lleva el etéreo nombre de Calima, un local que ha atraído hacia la capital de la Costa del Sol todos los focos. Su esposa, Lourdes Muñoz, ejerce como directora de sala y se ocupa de que todo funcione en el comedor.
Sugerentes versiones de las sopas frías andaluzas
Entre las recetas más emblemáticas de Dani García, discípulo aventajado de Martín Berasategui, se encuentran esas estupendas sopas frías de las que antes hablaba, como sugerentes versiones del gazpacho y el gazpachuelo, el ajoblanco o la porra antequerana.
Todas ellas se complementan con frituras como las tortillitas de camarones o las croquetas de pringá, sometidas a nuevos tratamientos, otras recetas tradicionales malagueñas y andaluzas, como la urta a la roteña, diversas especialidades en torno al cerdo ibérico, recetas marineras y postres como las delicadas tortas de aceite. Porque Dani García siempre se ha sentido deudor de la cocina mediterránea, básicamente malagueña, cuyos principales ingredientes reivindica constantemente en su carta. Una nueva terraza acristalada es la sorpresa en el espectacular comedor envuelto en juegos de luces cruzadas.
Nuevas supervisiones con Meliá
La colaboración de Dani García con la cadena Meliá (que fue fundada en Mallorca en 1956 y posee hoy en día más de 300 hoteles en 30 países) le ha llevado a asumir recientemente la supervisión gastronómica a distancia de otros locales, como Uno By Dani García, en el Hotel Meliá Madrid Princesa, una especie de “bar-restaurant-lounge” que se extenderá a otros hoteles de la cadena, o en el más ambicioso Calima Tenerife, abierto en el Hotel Gran Meliá Palacio de Isora de la isla canaria.
En ambos, como en el Calima original de Marbella, apuesta por una cocina popular andaluza pasada por el filtro de la vanguardia, pero que siempre es respetuosa con la memoria. Porque este cocinero sencillo y sorprendente (que ha difundido el sello singular de la nueva cocina andaluza por toda España) dice que siempre trabaja sobre referencias y que, en el fondo, nada sería de su carta sin el respeto a la cocina tradicional ni a las esencias de la despensa del sur.
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