Los presos condenados por sedición en la intentona independentista del 1 de octubre han salido de prisión este mediodía. Una comitiva independentista ha recibido a los líderes separatistas indultados, que han intervenido en las inmediaciones de Lledoners desde una tribuna montada para la ocasión entre vítores, gritos de "independencia" y críticas a la justicia española. Entre los asistentes han estado el presidente catalán, Pere Aragonès, y varios consejeros.
La primera en salir de la cárcel entre aplausos y peticiones de "amnistía" ha sido Carme Forcadell en presencia de Laura Borràs, actual presidenta del Parlamento catalán. "Lo que queremos es la amnistía y el fin de la represión", han sido las primeras palabras de la expresidenta de la Cámara catalana, que ha calificado de "pequeña victoria" los indultos para alcanzar la "gran victoria", es decir, la autodeterminación y la república catalana.
El Gobierno aguardaba con incertidumbre las primeras palabras de los presos tras su salida de prisión. Esta mañana, tanto Carmen Calvo como Juan Carlos Campo han pedido moderación a los líderes independentistas, a quienes han hecho un un llamamiento para que contribuyan con "gestos" y "buena actitud" a la convivencia.
Sin embargo, el tono de los ya expresos del procés continúa siendo desafiante y, contraviniendo el deseo del Ejecutivo central, han exhibido su falta de arrepentimiento.
"Somos conscientes de que hoy cuando salimos de la cárcel no se acaba nada", ha destacado Oriol Junqueras, que ha aludido directamente a la independencia como una de sus aspiraciones: "Trabajamos por la libertad de este país, y la independencia es la libertad de este país. Seguiremos trabajando por estos compromisos que siempre hemos defendido porque la cárcel ha reforzado nuestras convicciones". Según el exvicepresidente catalán, ahora toca "trasladar al terreno de la política nuestros ideales: la libertad y la independencia de Cataluña".
En un tono más bronco, Jordi Cuixart ha afirmado que hoy es un día en el que los catalanes se "reafirman", por lo que nadie debe llevarse a equívoco: "La represión no nos ha vencido ni nos vencerá". El exlíder de Òminum ha señalado que el Estado "no ha podido aguantarnos más días en la cárcel por la presión de Europa y de Cataluña" y ha lanzado un aviso: "Seguiremos ejerciendo cada uno de los derechos condenados por el Supremo".
Jordi Sànchez ha calificado de "gran día" su salida de la cárcel, pero ha advertido de que no será aceptado "ningún silencio a cambio del indulto". El expresidente de ANC ha reivindicado el 1-O, que aspira a repetir: "Lo haremos y ganaremos".
En su intervención, Joaquim Forn ha defendido que las convicciones de los presos siguen vigentes, lo que les llevará a seguir luchando por la república y por el retorno de Carles Puigdemont. Entre gritos de "fuera la Justicia española", Josep Rull ha dirigido también unas breves palabras a los asistantes: "Nos han dicho que si queremos ser independentistas, lo podemos ser, pero no teneos derecho a conseguirlo, pero seguiremos luchando para lograrlo".
A Rull le ha seguido sobre el escenario Jordi Turull, que ha elevado el tono al tildar de "Guantánamo de la justicia al Supremo y a la Audiencia Nacional", y Raül Romeva, que ha remarcado que hoy "no se acaba nada" y avisa, como el resto, de que "nadie" debe equivocarse: "Salimos a trabajar por la autodeterminación, la república y la amnistía".
Dolors Bassa ha reconocido que la medida de gracia es "un paso adelante", aunque ha remarcado que sus ideales no ha cambiado al tiempo que ha aventurado que "todo está por hacer y todo es posible".
El Ejecutivo de Pedro Sánchez había previsto que la medida aprobada este martes en Consejo de Ministros, que ya ha sido publicada en el Boletín Oficial del Estado, fuera aprobada de forma inmediata, como así ha sucedido. A primera hora de la mañana, el BOE comunicaba los nueve reales decretos y a las 10:30 horas, el Tribunal Supremo ha enviado un auto a las cárceles catalanas para ordenar la excarcelación "inmediata" de los presos.
La Sala de lo Penal ha dirigido un escrito a cada una de las correspondientes prisiones catalanas para que pongan en libertad a los condenados. En concreto, el tribunal -al que corresponde ejecutar la gracia- ha dictado una providencia y un mandamiento de libertad para cada uno de los nueve presos indultados en los que ordena a los directores de los centros penitenciarios de Lledoners, en Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona), Puig de les Basses, en Figueres (Girona), y Wad-Ras de Barcelona la "inmediata libertad" de los presos.
La medida de gracia está condicionada a que no cometan un delito grave (superior a cinco años de prisión) y doloso (de forma voluntaria) en una horquilla de entre tres a seis años, en cuyo caso la pena indultada se sumaría a una eventual nueva condena.
En una breve declaración institucional sin preguntas en las escalinatas del Palacio de la Moncloa, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, explicó la concesión de estos indultos que, remarca, pretenden abrir una nueva etapa de diálogo que acabe con el enfrentamiento en Cataluña.