Opinión

Rescatar la Unión Europea

ORIENT EXPRESS

Ricardo Ruiz de la Serna | Domingo 27 de junio de 2021

Esta semana la cultura de la muerte ha obtenido una victoria en el Parlamento Europeo.

En el Parlamento Europeo, los progresistas de derechas y de izquierdas han coincidido en apoyar el “Informe sobre la situación de la salud y los derechos sexuales y reproductivos en la Unión, en el marco de la salud de las mujeres”, que considera el aborto un derecho humano y propone impedir la objeción de conciencia de los médicos so pretexto de que es un obstáculo para su ejercicio. Votaron a favor, entre otros, los socialdemócratas, los verdes y los liberales. Se opusieron algunos de los populares europeos, así como los grupos Identidad y Democracia y el grupo de Conservadores y Reformistas Europeos, en el que está VOX. El autor del informe, el socialdemócrata croata Predrag Matić, declaró que el día de la votación sería “un gran día para Europa y todo el mundo progresista. Mañana decidimos posicionar a Europa como una comunidad que elige vivir en el siglo XXI o XVII”.

El proyecto europeo se fundó sobre las bases de la civilización occidental, es decir, la tradición de Grecia, de Roma y de Jerusalén. Sus cimientos son la filosofía griega, el Derecho romano y el cristianismo. Entre los fundadores de las Comunidades Europeas está el venerable Robert Schuman, católico practicante cuya beatificación está en proceso. Ni él ni Adenauer, ni De Gasperi, ni Spaak ni ninguno de los impulsores del proceso de construcción europea pensó que nuestro continente sería un lugar en que se mataría a los niños en los vientres de sus madres alegando, además, que se trataba de un derecho.

He aquí la abominación de nuestro tiempo: se invocan derechos como pretexto para cometer crímenes. La Unión Europea está traicionando su legado humanístico y se está entregando a los consensos progresistas que pretenden reformular las categorías esenciales de la vida humana. Enarbolan derechos, pero sólo para restringir libertades. La eutanasia, la eugenesia, el aborto son distintos pasos que se van dando para privar al ser humano de su dignidad y convertirlo en un producto más de la ingeniería social. La asfixia de los Estados nacionales y las presiones para cesiones progresivas de soberanía impiden a las sociedades defenderse de estas políticas progresistas.

El Brexit debería haber sido una advertencia para las autoridades de la Unión, que es cada vez más opresiva en la imposición de un modelo de sociedad contrario a veinticinco siglos de civilización occidental, a la razón y a la justicia. Conceptos como libertad e igualdad se retuercen para privarlos de su sentido y ponerlos al servicio de unas políticas contrarias al ser humano. El informe no es vinculante, pero crea un marco de discusión sobre “derechos” en lugar de crearlo sobre la dignidad del ser humano y su defensa. Cuando la política se separa de la antropología, todo es un desastre.

Ha habido algunas voces contrarias a esta sinrazón. El presidente de la Conferencia Episcopal Polaca, Mons. Stanisław Gądecki declaró que “el aborto es siempre una violación del derecho humano fundamental a la vida, una violación aún más abominable porque afecta a la vida del ser humano más débil y completamente indefenso. Es, por tanto, una manifestación de la discriminación más injusta”. En medio de tanta irracionalidad, es reconfortante escuchar estas palabras del arzobispo de Poznan.

Hay que rescatar la Unión Europea y devolverla a sus raíces.