Editorial

Pedro Sánchez, obligado a cumplir con su palabra

EDITORIAL

Miércoles 30 de junio de 2021

Pedro Sánchez ha proclamado solemnemente en el Congreso de los Diputados que el Gobierno jamás consentirá la celebración de un referéndum en Cataluña. Cuesta creerle después de las incontables mentiras del presidente sobre su rechazo a los indultos y a los pactos con comunistas y separatistas durante la campaña electoral. Pero, en esta ocasión está obligado a cumplir con su palabra. En primer lugar, porque es inconstitucional la consulta que exigen los secesionistas. Y, además, porque sería escandaloso que incumpliera una promesa tan rotunda en el Parlamento.

No valen subterfugios. Sánchez no puede ceder ni un milímetro permitiendo una suerte de sufragio camuflado semánticamente. Debe aprender de una vez la lección de que los secesionistas son insaciables y no cejarán en su empeño. No creen en “la concordia, ni en el diálogo” ni en uno solo de los eslóganes del presidente para justificar la concesión de los indultos.

La inutilidad de las medidas de gracia para ese “reencuentro” es la mejor prueba. La mayoría de los españoles está en contra, como reflejan todas las encuestas. Y ni siquiera los separatistas parecen valorar “la magnanimidad” del Gobierno. Poco han tardado los secesionistas en abofetear a Pedro Sánchez tras la concesión de los indultos. Los nueve excarcelados, nada más salir a la calle, proclamaron al unísono que seguirían luchando por la celebración de un referéndum de autodeterminación para alcanzar la independencia. Y, tras su encuentro en La Moncloa, Pere Aragonés ha insistido en exigir la consulta en la mesa de diálogo que se celebrará en septiembre en Cataluña. Aún más; se ha negado a asistir a la Conferencia de Presidentes Autonómicos, pues debe considerar que el Gobierno de la Generalidad está muy por encima del resto de comunidades. Otro fiasco para Sánchez.

Nunca como ahora, el presidente del Gobierno está obligado a cumplir con su palabra. Ya sabe que los separatistas exigirán la amnistía y la celebración de un referéndum pactado en la mesa de diálogo prevista para septiembre. Y es probable que si el presidente cumple con su palabra dada en el Congreso, la “cumbre” resultará un fracaso. Pero no puede ceder. Es preferible que resulte un fiasco la cacareada “cumbre” antes de reventar la Constitución y desguazar España.