Ni concordia ni conciliación ni reencuentro. Los indultos solo han servido para pagar la factura que Pedro Sánchez debía a los independentistas por el plato de votos para la investidura, primero, y para la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, después. Testada la debilidad del Gobierno de la nación y la alarmante fragilidad del sanchismo, ERC y el resto de los partidos secesionistas y filoetarras se disponen a sacarle al presidente Sánchez la más suculenta tajada dineraria si quiere ser apoyado en el Congreso para votar en favor de los nuevos Presupuestos Generales del Estado.
En un excelente trabajo de investigación publicado en el diario La Razón, se afirma que ERC y PNV apoyarán los Presupuestos a cambio de 24.000 millones de euros más sobre la cantidad que el Estado revierte normalmente a Cataluña y al País Vasco.
Nadie duda de que Pedro Sánchez, genuflexo ante el rebenque secesionista, concederá dócilmente el dinero que le exijan, con el que tanto ERC como PNV saldrán del agobio económico que ambos partidos padecen. Como el Gobierno que soporta España es evanescente y lanar, el partido filoetarra Bildu, así como JxCat y otros pequeños partidos regionales con presencia en el Congreso, se sumarán al festín y reclamarán la parte que les corresponde por apoyar los nuevos Presupuestos Generales del Estado, es decir, la continuidad de Pedro Sánchez en la silla curul del palacio de la Moncloa.
La caravana de las concesiones, en fin, no cesará hasta que, agotada la legislatura, a Pedro Sánchez no le quede otro remedio que convocar elecciones generales.