En mayo de 2020 Manolo Santana acalló los rumores que hablaban sobre un presunto declive físico de la mejor manera imaginable: jugando al tenis. Lo hizo publicando un vídeo en el que practicaba el deporte con el que puso a España en el mapa mundial. En las instalaciones del club de Marbella que lleva su nombre. Según se supo entonces, el astro sigue jugando entre dicho recinto y la urbanización en la que reside.
Ya había irrumpido la pandemia en territorio español y el pionero de la gloria tenística nacional se mostró con 82 años recién cumplidos y una mascarilla. Ganador de cuatro Grand Slams, Santana evidenció su gran forma en dicha filmación. Y afirmó que seguía usando su actividad deportiva favorita como una suerte de rutina hasta necesaria para su día a día. "Juego siempre que puedo", confirmó.
Pues bien, pasado algo más de un año, el ídolo de varias generaciones de tenistas españoles ha vuelto a dejarse ver. Acallando, de nuevo, las habladurías relativas a su salud. Y ha sido Álex Corretja el encargado de difundir un vídeo en el que Santana, con 83 años, juega al tenis con una soltura y agilidad -el acierto huelga remarcarlo- maravillosas. Que reconforta a sus miles de aficionados.
Corretja quiso rendirle tributo y publicó esas imágenes para conmemorar el 55 aniversario de la histórica victoria en Wimbledon de Santana. Escogió el día en que se jugaba la final del torneo inglés. Y la publicación fue un éxito rotundo. La petición solicitaba que el vídeo tuviera repercusión en las redes sociales para homenajear al legendario tenista y se consiguió.
Así explicó Corretja la idea: "Quiero agradecer a toda la gente que ha colaborado y ha compartido el vídeo. Le tengo mucho cariño a Manolo y era un día muy importante. Él fue el primer español que ganó en Londres y lo puso un poco como reclamo, como homenaje, en reconocimiento a todo lo que ha aportado al tenis español. Y tiene miles de visualizaciones". "Lo agradezco sobre todo por él. Porque sé que le ha hacho mucha ilusión y es bonito que te recuerden así", subrayó.