Opinión

Entiendo que no entienda, señor Sánchez

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 17 de julio de 2021

Perfectamente entiendo que usted, señor Presidente del Gobierno no entienda o no sepa discernir si Cuba vive bajo un régimen dictatorial. Entiendo que sus socios comunistas no le dejen decir claramente que el país caribeño es una dictadura de izquierdas que vive bajo el terror.

Pero tal vez, es que usted no quiera decirlo, porque a su Excelencia le parece bien y como ya nos ha demostrado más de una vez, es muy sencillo gobernar con el dedo extendido aunque ese dedo sufra alguna que otra amputación, como ha sucedido con la reciente sentencia del Tribunal Constitucional.

Personalmente yo no me he caído del guindo, como les ha ocurrido ahora a excelentes compañeros periodistas que siempre en el pasado vieron en el régimen castrista un ejemplo democrático y de alivio popular. Es más, en tiempos de la dictadura franquista, ésta también alivió restricciones ante las imposiciones norteamericanas para tener bazas que jugar en las negociaciones de las bases con los amigos de Washington. Por eso, cuando un Embajador de España, Lojendio, se atrevió a acudir a los estudios de la Televisión Cubana cuando en un programa que allí se emitía, Castro puso de vuelta y media al régimen, Franco no tuvo empacho de cesar fulminantemente al Embajador Lojendio, por cierto hermano del primer Prior del Valle de los Caídos y que antes de ser fraile también fue diplomático.

Tal vez, señor Sánchez, a usted le ha recordado esa “lucecita del Pardo” que siempre nos alumbraba y protegía a los españoles y ahora con “su “lucecita de la Moncloa” quiere hacer lo mismo, aunque todo sepamos que Cuba es una dictadura terrible y a pesar de que los Castro ya no están, la sombra de Fidel es muy alargada.

Como Presidente de la Unión Católica de Periodistas de España me uno al Comunicado de mis compañeros de Signis de Cuba en el que se recoge que “su país ha vivido acontecimientos que llenan de dolor a los hijos de esta isla. Acontecimientos que no es posible negar con eufemismos: violencia sin límite, frustración que estalla, manipulación de los hechos, manifestaciones pacíficas que acaban con sangre y secuestros; sacerdotes, seminaristas y laicos sobre los que ha caído con fuerza esta brutalidad”.

Tome nota, señor Sánchez, y deseo que sus nuevos asesores sean capaces de cambiar las bombillas de la Moncloa, porque mucho me temo que ya están fundidas y sin ideas.