AL AIRE LIBRE

BIEN POR JAVIER MAROTO

Luis María ANSON | Jueves 22 de julio de 2021
En nombre de un partido democrático como el PP, Javier Maroto ha dicho lo que era necesario decir; que Franco dio...

En nombre de un partido democrático como el PP, Javier Maroto ha dicho lo que era necesario decir; que Franco dio un golpe de Estado, que la dictadura franquista fue atroz y hay que condenarla sin ambages y que la ultraizquierda solo condena las dictaduras que le son hostiles y olvida hacerlo con las cercanas ideológicamente como Cuba o Venezuela.

Por prudencia diplomática y para no enrarecer las relaciones económicas y comerciales los gobernantes españoles pueden, en algún caso, eludir la definición de Cuba como lo que es: una dictadura. Una dictadura comunista que en algunos periodos de su larga andadura rozó la tiranía.

Maroto habría perdido la razón si tras rechazar el castrismo no hubiera hecho lo mismo con el pinochetismo o el franquismo. La ultraizquierda española carece de credibilidad mientras no diga la verdad sobre la Cuba castrista: que es una dictadura implacable, que los derechos humanos están extirpados allí de raíz, que no existe la libertad de expresión ni la libertad de asociación ni la libertad de manifestación. Que el poder judicial está supeditado a la voluntad del dictador y que las instituciones y las leyes no derivan de la voluntad popular libremente expresada sino de la voluntad de quien encarna la dictadura.

Todo esto admite pocos matices. En todo el mundo se sabe lo que es Cuba desde hace más de sesenta años. No reconocerlo solo confirma el sectarismo del mundo comunista. A lo largo del siglo XX se produjeron totalitarismos de distintas orientaciones. Ninguno tan tenaz, tan extendido, tan largo, como el totalitarismo comunista, como la dictadura que encarnaron Stalin y Lenin, Mao Tse-tung y Fidel Castro. Negar esto sería tanto como negar la evidencia.