Opinión

Adriana, la niña maravilla que da patadas a la luna

POR LIBRE

Joaquín Vila | Domingo 25 de julio de 2021

Tiene 17 años, parece frágil pero es de titanio, tiene una frente lisa, brillante y amplia que estira con la coleta, brazos y piernas tan flexibles y veloces como látigos; ágil, rápida y fuerte como una leona, con un coraje que dispara a gritos rompiendo el silencio y la soledad de la pandemia y una sonrisa enorme, eterna y preciosa que atraviesa toda su cara. Se llama Adriana Cerezo y se ha colgado la medalla de plata, la primera conquistada por España en estos Juegos Olímpicos. Y lo ha hecho dando patadas a la luna. Porque hasta allí parecen llegar sus diminutos pies de roca.

Es la subcampeona del mundo de un deporte tan raro como el taekwondo. Nadie había visto un combate de esta disciplina hasta que el sábado Adriana se subió al tatami de Tokyo y empezó a tumbar a patadas y puñetazos a las luchadoras que la desafiaban: una serbia, una turca, una china y unas cuantas más cargadas de experiencia y de medallas olímpicas. Hasta que una maldita tailandesa ganó la final por 11 puntos a 10 y a solo 7 segundos. Un punto y un instante que no han impedido que Adriana sea la heroína de España. “La niña maravilla” que nos ha conquistado por la velocidad y contorsiones de sus piernas y por la gran sonrisa que dibuja su cara.

Con 17 años ha pasado a la Historia del deporte español. Y ha convertido el taekwondo en un deporte que ya nadie ignorará. Como ocurrió con el bádminton cuando Carolina Marín se erigió en la chica que golpea con aullidos las mariposas mejor que nadie en el mundo, esas mariposas de goma que vuelan a cámara lenta. O Mireia Belmonte, los ojos más azules de la natación, que en mitad de la noche en España se quedó a un suspiro de volver a subir al podio de los 400 estilos. Sí, las mujeres al poder. El siglo XXI les pertenece.

Ya nadie se olvidará de Adriana. Nadie se olvidará de que la primera medalla olímpica en Tokyo 2020, que se celebra en 2021, se la colgó una niña que hace 17 años nació en Alcalá de Henares y que pasará a la Historia por dar una patada a la luz de la luna. La niña maravilla que ha deslumbrado sobre el tatami de Tokyo. Donde ha dejado de ser niña sin dejar de ser una maravilla. Y sonríe, sonríe y sonríe para que todos celebremos su medalla de plata.