Los Reyes, acompañados de sus hijas han presidido este domingo la ofrenda nacional al Apóstol Santiago, patrón de España, en la Catedral de Santiago de Compostela.
En su discurso dentro de la catedral, Felipe VI ha defendido el papel de la Corona, que "simboliza la continuidad" de la nación española en la historia "como comunidad política, cultural y humana" al tiempo que ha valorado su carácter "de puente entre pasado, presente y futuro".
El monarca ha apelado a "la unidad, la solidaridad y la concordia" en España en su invocación al Apóstol, al que ha pedido ayuda para cultivar estos principios y asegurar la "convivencia en democracia y libertad" y para "recuperar la normalidad" tras la pandemia.
La cultura jacobea, "que inspira desde Galicia la unidad de España, su cohesión y su progreso", implica, según el monarca, un mensaje "que debe de ser atendido": el de que los pueblos se construyen "sobre su personalidad y también sobre lo que tienen en común con los otros pueblos".
La ofrenda al Apóstol es una ceremonia instituida en 1643 por Felipe IV y a lo largo de los años se mantuvo la tradición de que Reyes, jefes de Estado o personalidades con las más altas responsabilidades invocaran al Patrón de las Españas los beneficios divinos para las tareas humanas.