Los partidos que en Europa representan el socialismo democrático no aceptan el comunismo para gobernar. De hecho, los antiguos partidos comunistas escondieron su nombre y se presentaron, salvo alguna aislada excepción, a las elecciones democráticas con otras denominaciones. El comunismo en Europa fue un totalitarismo atroz que extirpó todas las libertades políticas, entre ellas la de expresión. Y de la misma manera que la derecha democrática se negó a gobernar con la extrema derecha -véase Chirac- la izquierda democrática ha rechazado en toda Europa a la extrema izquierda, de manera muy especial a la comunista. La veleidad que se produjo en Grecia fue rápidamente liquidada por la Europa unida.
Pedro Sánchez necesitó para la investidura los escaños de la extrema izquierda y del Partido Comunista que, en España, a pesar de enmascararse en Izquierda Unida, conserva sus siglas. El presidente sanchista formó de hecho un Gobierno de Frente Popular en el que destacados dirigentes comunistas -entre ellos el líder del partido- se convirtieron en ministros. La reacción en Estados Unidos, incluido Biden, y en la Unión Europea fue concluyente. Angela Merkel le ha explicado a Pedro Sánchez lo que no es de recibo en la Europa democrática. El presidente español ha tomado alguna medida y ha hecho promesas que no puede cumplir porque su objetivo máximo consiste en permanecer en el poder. Para eso necesita a la extrema izquierda comunista. Y las ayudas económicas europeas se ralentizan. La UE exige una política económica, de izquierdas o de derechas, pero conforme a las exigencias europeas, no en vano tenemos moneda y fronteras comunes con nuestros socios.
Se asombran algunos de que la 14 potencia económica del mundo, con la principal base militar de Estados Unidos en su territorio peninsular y que forma además parte de la OTAN, no sea atendida con mimo por los Estados Unidos de Biden. Pero el rechazo al comunismo es concluyente en la Unión Europea y en Estados Unidos y Pedro Sánchez se exhibe con un Gobierno de Frente Popular del que forman parte destacados miembros del Partido Comunista Español. No quiero entrar en si esto es justo o injusto. Es lo que es y en una política que asiente los pies en la realidad hay que contar con ello.