En la imagen, detalle de las ventanas destruidas del edificio de 75 pisos de JP Morgan Chase, la más alta edificación en el estado de Texas.El paso del huracán "Ike", degradado a tormenta tropical, ha dejado al menos 14 muertos, inundaciones y daños de consideración en Texas y Luisiana, pero los perjuicios no han llegado a la gravedad que se temía. Autoridades en Texas han informado de la muerte en Pinehurst de una mujer a la que un árbol se le derrumbó sobre la casa mientras dormía. En Luisiana, un adolescente de 16 años pereció al caer de un bote de pesca en la laguna Dularge, inundada por el huracán.
En Texas se ha emprendido la búsqueda y rescate "mayor en la historia del estado", a juicio del gobernador, Rick Perry. Helicópteros, buques del servicio guardacostas y efectivos de la Guardia Nacional participan en la localización y asistencia de posibles víctimas del huracán.
El secretario de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, que se desplazó esta tarde a las zonas afectadas, declaró en Washington antes de partir que se habían registrado "importantes" subidas de la marea y daños "significativos" en ambos estados. Perry, por su parte, sostuvo que "afortunadamente, el peor de los casos posibles, lo que se anticipaba en algunas áreas, no ha llegado a producirse", ya que advertían de un “efecto tsunami” en partes de la costa tejana.
El tendido eléctrico ha sufrido graves daños.Según las compañías eléctricas, en torno a 2,6 millones de personas en Texas y Luisiana se han quedado sin suministro y es posible que se tarden semanas en restablecerlo por completo.
Las autoridades habían instado a la población de Galveston y otras áreas a evacuar la zona pero decenas de miles de personas desoyeron las instrucciones. Además de la pérdida de electricidad, "Ike" ha dejado a su paso miles de viviendas inundadas, incendios y cristales arrancados de rascacielos.
Las rutas de entrada a los puertos en Galveston y Houston resultaron menos afectadas de lo esperado. También parecen haber quedado con relativamente pocos daños las refinerías que se concentran en el Golfo de México y que representan el 22 por ciento de la capacidad estadounidense. Aun así, se calcula que los daños causados por el huracán en Texas y Luisiana pueden oscilar entre los 8.000 y los 18.000 millones de dólares.
El gigantesco ciclón, con un centro de más de mil kilómetros de diámetro al tocar tierra, ha pasado de la categoría dos en la escala de Saffir Simpson, de un máximo de cinco, a una mera tormenta tropical y se espera que se debilite aún más en las próximas horas.
La costa se llevó la peor parteEn Galveston, que según Perry, "se llevó lo peor" del impacto, la marea sólo subió algo más de cuatro metros, por debajo de las expectativas de siete metros que algunos meteorólogos habían temido. En esta localidad, los juzgados resultaron anegados con casi dos metros de agua, según la página de internet del Servicio Meteorológico Nacional, y el hospital local estaba cubierto por una capa de 70 centímetros de agua.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ha declarado Texas y Luisiana zona de desastre, lo que permite el desembolso de ayuda federal extra para las tareas de asistencia y reconstrucción tras el paso del ciclón. Además, la Agencia para la Protección del Medioambiente ha suspendido una serie de condiciones para permitir la importación de ciertos tipos de gasolina ante el cierre de las refinerías por la llegada de "Ike", explicó Bush.