AL AIRE LIBRE

PERÚ EN LA SENDA COMUNISTA

Luis María ANSON | Viernes 30 de julio de 2021
Pedro Castillo no ha disimulado. Desde el primer momento se ha manifestado sin matices ni veladuras...

Pedro Castillo no ha disimulado. Desde el primer momento se ha manifestado sin matices ni veladuras. Nada más hacerse cargo de la jefatura del Estado ha instalado a Perú en la senda comunista. Hizo un discurso demoledor en el que perdió hasta la educación en presencia del Rey de España. Nombró a presidente del Gobierno a Guido Bellido, uno de los hombres más radicales del comunismo peruano. Se plegó a las exigencias de Vladimir Cerrón, fundador y clave del partido que le llevó a la presidencia y que siempre estuvo vinculado a la extrema izquierda e, incluso, al grupo terrorista Sendero Luminoso. Y anunció que abandonaba el palacio Pizarro para gobernar desde un edificio ajeno al colonialismo.

Al frente de un partido bolchevizado, Pedro Castillo ha reiterado su admiración para Fidel Castro y por lo que el castrismo significa. Ha intensificado su relación con los regímenes procomunistas de Venezuela, Bolivia y Nicaragua y ha considerado que “toda resistencia a sus propósitos es una traición”. El nuevo presidente comunista de Perú se ha permitido arañar al Rey español citando expresamente a los múltiples felipillos que contribuyeron a desmantelar el imperio inca. Felipillo fue el intérprete indio que acompañó a Francisco Pizarro.

Pedro Castillo, en fin, se ha sumado a la corriente comunista castrista del Foro de Sao Paulo. Para la admirable nación peruana se dibuja un futuro marxista-leninista que augura miseria y decadencia. La vicepresidenta comunista del Gobierno español le ha elogiado. Bajo la losa de un fraude electoral denunciado, Pedro Castillo se carcajea de las trampas que presuntamente ha hecho y parece dispuesto a gobernar dictatorialmente, a encarnar la dictadura del proletariado bajo su sombrero indígena chotano de estilo bambamarquino.