Juegos Olímpicos

Carreño conquista la medalla de bronce derrotando a Djokovic

(Foto: Efe).

TENIS

EL IMPARCIAL | Sábado 31 de julio de 2021
Quinta medalla olímpica de la delegación española.

El español Pablo Carreño logró este sábado la medalla de bronce, la quinta presea para España, tras derrotar al número uno del mundo, Novak Djokovic, por 6-4, 6-7 y 6-3.

El tenista asturiano permaneció impertérrito ante un Djokovic desquiciado en el tramo final que apuró todas sus opciones para igualar de nuevo el encuentro. Del saque directo del español para bola de partido a la respuesta del serbio. Así hasta la sexta bola de partido (la quinta de este set), en la que, tras dos horas y 47 minutos de partido, la medalla de bronce caía del lado español.

Fue un partido serio por parte de Carreño, que partía con la ventaja de tener a un rival que llegaba con dos semifinales perdidas el día anterior, la individual y la mixta. Por lo que un partido largo iba teóricamente en su beneficio. Como hándicap, que su rival no era otro que el número uno del mundo. Y que llegaba tras perder dos oportunidades de oro olímpico.

El primer ser se decidió al tercer servicio, cuando Carreño le rompió el servicio a Djokovic. Estuvo cerca del rematarlo con otra rotura en el quinto, con dos dobles faltas del serbio, pero Djokovic se recompuso tras un par de descargas de ira y devolvió la igualdad, al menos en el juego, forzando un 15-40 en el saque de Carreño que el español remontó para el 6-4.

Y ese juego parejo se trasladó al segundo set, decidido en el desempate tras 63 minutos de intercambio a favor de Djokovic por un ajustado 8-6 y en el que Carreño llegó a contar con una bola de partido.

En la tercera y definitva manga, la fortaleza mental de la que presume Djokovic deparó momentos inéditos. En el primer juego, alargado hasta la tercera ventaja para Carreño, el serbio lanzó con furia su raqueta a las gradas, por suerte vacías de público.

Cuando luego el español le rompió el servicio y volvía a ganar su saque para poner un 3-0 que iba decantando la final hacia un lado, Djokovic se cobró la frustación con otra raqueta y con el poste de la red como receptor de la misma. Carreño, que esperaba un punto a su favor tras las dos barrabasadas del serbio, asistió atónito a la explicación del juez de silla, que le comunicaba que el lanzamiento de la raqueta a la grada no lo consideró digno sanción de advertencia al "no verlo".

Aún así, el de Gijón se ajustaba en modo defensivo para sacar adelante sus servicios para asegurar la medalla. Y así, resistiendo los esfuerzos del número uno por devolver la ruptura, lograba un medalla de bronce con sabor a un triunfo de los grandes.


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