Rodeado de la belleza de la explanada de los Inválidos, Benedicto XVI ofició una multitudinaria misa mirando al parisino río Sena y al majestuoso puente Alexandre III. Más de 260.000 fieles han acudido a la cita con el Papa ataviados con los colores y banderines del Vaticano. Muchas familias y muchos jóvenes, de todas las edades y de diferentes lugares de Francia, han sido los protagonistas de esta ceremonia. Algunos de los asistentes habían pasado parte de la noche en la explanada tras recorrer el "camino de la luz" desde la catedral de Notre Dame.
El Santo Padre llegó en papamóvil a la explanada pasadas las 09.30 hora local en esta mañana soleada en París. Un coro de dos mil jóvenes interpretaba cánticos, coreados por la multitud. El primer ministro francés, François Fillon, y su esposa, los líderes de las dos cámaras del Parlamento, varios miembros del Gobierno y la ex Primera Dama Bernadette Chirac fueron algunos de las autoridades que asistieron a esta ceremonia.
"Nunca he visto algo así en París", declaró a Efe una mujer residente en el distrito XI de la capital francesa que tomó el metro a las seis de la mañana para acudir a la misa y ya a esa hora estaba lleno de gente que se dirigía a los Inválidos. Joel, que dirige a un grupo de sordomudos de Pontoise, localidad de las afueras de París, señaló que había salido de casa antes de las cinco de la madrugada para llegar a la hora a la explanada.
Durante la homilía, el Santo Padre animó a "desprenderse de los ídolos para llegar a Dios". Tal y como hizo su predecesor en la celebración con la juventud en Cuatro Vientos, Benedicto XVI se dirigió a los jóvenes repitiendo el lema que Juan Pablo II pronunció durante su despedida a España: "¡No tengáis miedo a dar vuestra vida a Cristo! No dejéis sin respuesta la llamada de Cristo."
El Papa volvió a subrayar la idea que compartió en su primera jornada en Francia con el presidente galo, Nicolas Sarkozy, al afirmar de nuevo que para llegar a Dios hay que apoyarse en la razón y sobre todo en la fe porque "la razón no está en contradicción con la fe"..
Además, denunció que la codicia insaciable es una idolatría y el amor al dinero "la raíz de todos los males" ya que, explicó, desvía al hombre de su verdadero fin.
En torno a las cuatro de la tarde, Benedicto XVI se dirigirá hacia el aeropuerto de Orly, camino del santuario mariano de Lourdes (suroeste de Francia), que conmemora el 150 aniversario de las apariciones de la Virgen a Bernadette Soubirous. En Lourdes, Benedicto XVI recorrerá varias etapas del camino jubileo antes de acudir a la gruta de las apariciones y presidir una procesión con antorchas.