Opinión

Está pandemia nos ha cambiado... para peor

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 31 de julio de 2021

Estoy convencido de ello: esta pandemia nos ha cambiado para peor. Recuerdo las palabras del ínclito Sánchez en una de sus apariciones semanales cuando nos decía que “la pandemia nos cambiaría para mejor” y ya se ven los resultados. No hemos aprendido nada y yo, cada vez, estoy más preocupado por la irresponsabilidad de muchos y por la insolidaridad de otros cuantos, aparte de la imbecilidad de otros.

Este 30 de julio celebramos el Día Mundial contra la Trata de Personas, que aumentado en plena pandemia, según un informe de Manos Unidas. Asimismo, muchas de las víctimas potenciales, están ahora más lejos de los mecanismos de prevención y apoyo, lo que complica su identificación y rescate y ha facilitado el auge del reciente fenómeno de la ciberprostitución. La pobreza generalizada es uno de los factores que alimentan la Trata, ya que los traficantes aprovechan el contexto para ofrecer «salidas» a las familias con hijos desatendidos. Asimismo, otras causas son la discriminación de género, las secuelas de la guerra, la falta de información y educación y la corrupción oficial en muchas zonas del planeta. Es probable que la pérdida generalizada del empleo e ingresos y la inseguridad política y económica a causa de la pandemia, hagan crecer las tasas de trabajo infantil, explotación sexual, trata de niños y embarazos de adolescentes. En estos tiempos inciertos de crisis -nos advierte el informe- la ciberprostitución se consolida como una nueva forma de abuso y un grave riesgo para los niños y niñas de familias empobrecidas.

Otro informe del prestigioso despacho “Activa Psicología” nos advierte del aumento de los casos de abuso sexual, incluso dentro de las familias, lo que nos parece gravísimo.

Y dentro de la “imbecilidad” u “ ocurrencias” de muchos, nos encontramos todos los días con elementos que no dejan de sorprendernos, ya sea por su olvido intencionado de los efectos de esta maldita pandemia o por “ocurrencias”, como colocarse bajo su nombre, que anuncia al ocupante de un despacho en una importante institución : “fulanito de tal…para servir a Dios o a usted”, que uno no sabe si le están tomando el pelo, o el Director de la institución o empresa, no conoce con quien se juega los cuartos.

No me extraña pues, que este verano en plena pandemia, todo esté desatado y nada más que se piense en la diversión. Por eso, con su permiso yo ahora mismo me voy a tomar un “requeté” que es el pincho de moda en el sureste andaluz y que tiene como ingredientes: filete de melva canutera; pimiento asado o del piquillo y tosta de pan”. Eso sí, tras haberme bebido un “Belmonte” es decir un café solo con leche condensada y chorrito de brandy.

A lo mejor, tenía que mirarme yo también la tontería. O no.