Opinión

La OEA lacayuna y una consulta popular

DESDE ULTRAMAR

Marcos Marín Amezcua | Jueves 05 de agosto de 2021

Dos acontecimientos destacados han acaecido en las últimas dos semanas, en México. El primero proyectado al ámbito internacional y el segundo, de política interior.

En la conmemoración del natalicio del libertador Simón Bolívar –que ahora leo que tiene muy mala prensa en España muy vía el radicalismo de Vox (si es que allí alguna vez los libertadores hispanoamericanos la hubieran tenido buena) el presidente López Obrador ha revelado algunas ideas que, demeritadas por sus extraviados opositores, merecen puntualizarse, contextualizándolas. Destaco estas frases que remachan un sentimiento extendido de clarificar realidades, ya que no existe en América una sola visión de temas torales abordados por el mandatario referido y merecen visibilizarse:

“Washington nunca ha dejado de realizar operaciones abiertas o encubiertas contra los países independientes situados al sur del Río Bravo// Cuba (es) el país que durante más de medio siglo ha hecho valer su independencia enfrentando políticamente a los Estados Unidos. Podemos estar de acuerdo o no con la Revolución Cubana y con su gobierno, pero el haber resistido 62 años sin sometimiento, es toda una hazaña // Esa isla debe ser considerada como la nueva Numancia por su ejemplo de resistencia// Hay que hacer a un lado la disyuntiva de integrarnos a Estados Unidos o de oponernos en forma defensiva// El crecimiento desmesurado de China ha fortalecido en Estados Unidos la opinión de que debemos ser vistos (México) como aliados y no como vecinos distantes// (Así) subrayar la interdependencia existente// Preferimos una integración económica con dimensión soberana con Estados Unidos y Canadá, a fin de recuperar lo perdido con respecto a la producción y el comercio con China, que seguirnos debilitando como región y tener en el Pacífico un escenario plagado de tensiones bélicas; para decirlo en otras palabras, nos conviene que Estados Unidos sea fuerte en lo económico y no sólo en lo militar// Lo mejor sería fortalecernos económica y comercialmente en América del Norte y en todo el continente. Además, no veo otra salida// (La) desproporción (sino-estadounidense, ya prevista en ascenso) inaceptable en el terreno económico mantendría viva la tentación de apostar a resolver esta disparidad con el uso de la fuerza, lo que nos pondría en peligro a todos// (Frente a China) lo mejor es ser eficientes, creativos, fortalecer nuestro mercado regional y competir con cualquier país o con cualquier región del mundo// Deben definirse de manera conjunta objetivos muy precisos ¿Por qué no estudiar la demanda de mano de obra y abrir ordenadamente el flujo migratorio?// Construir algo semejante a la Unión Europea, pero apegado a nuestra historia, a nuestra realidad y a nuestras identidades. En ese espíritu, no debe descartarse la sustitución de la OEA por un organismo verdaderamente autónomo, no lacayo de nadie, sino mediador a petición y aceptación de las partes en conflicto, en asuntos de derechos humanos y de democracia. Es una gran tarea para buenos diplomáticos y políticos como los que, afortunadamente, existen en todos los países de nuestro continente”.

En efecto, son ideas que no son nuevas, pero sí definitorias de posicionamientos precisos. Sin ahorrarse descripciones al vecino abusón, López Obrador encara una definición: apostar a ese mercado norteamericano y jalar si pudiera, a las Américas al punto de partida de 1990 con Bush padre, forjando un frente hacia China, esclareciendo que es el rival y ya no el posible aliado que coqueteaba con su gobierno o con el anterior del nauseabundamente corrupto PRI. Mas define claramente que la interdependencia obliga a replantear objetivos conjuntamente y no unilaterales entre México y EE.UU. Define, no propone estrategia. Y ello transitaría por evitar injerencias yanquis –no falta el desvarío de negarlas– y dejar abierta la libertad de comerciar con China, a lo que abiertamente se ha opuesto Washington, siempre con su doble rasero chapucero cuando algo no le conviene.

Distender las reglas y evitar guerras comerciales (solo de momento) que debilitan al continente, a fin de cuentas ­–pese a que México se benefició superlativamente de la más reciente sino-estadounidense, posicionándose en el mercado vecino– tensa el Pacífico de acciones todavía no bélicas, mas si usted me sigue hace años que están alertadas. Nadie ganaría y más con un EE.UU. decadente como lo es.

La parte final del discurso de marras le da una estocada a la OEA. Que lo haga México no es poco. Para variar, poniendo algo de orden. México lleva una pésima relación con el lacayuno Luis Almagro, su titular, cuya actitud injerencista y de lamesuelas de Washington ni ha tenido reparo en remachársela y solo atisba a apuntalar que la OEA se comporta bajo su dirección como verdadero “ministerio de las colonias” de los EE.UU. El sujeto sabe tal sentimiento y rezonga. Sus refunfuños a muchos nos dan risa en México, por evanescentes y torpes, por su talante antidemocrático y metomentodo que nos dan nausea y lo rechazamos. Almagro es una vergüenza diplomática a nivel mundial, no solo continental. Un impresentable al servicio de cosas muy alejadas de la democracia.

A la propuesta de López Obrador de reemplazar la OEA, rechazada por algunos gobiernos de derecha en América, no le veo futuro, pero ha servido para algo extraordinario: nuevamente poner en entredicho ya no solo a Almagro, sino a un modelo inútil por cooptado, por mediatizado, en tanto sea EE.UU. el que lo mangonee y desde luego, si solo es caja de resonancia de los intereses yanquis por encima del resto. La OEA tal y como está estructurada, cada día es más inútil. Así de claro y definido. Nada nuevo. El presidente mexicano ha puesto las cartas sobre la mesa y la mala relación con la OEA ni se oculta ni se niega que va mal y para mal. Por otro lado, también consideremos que muchas naciones americanas dependen de China, así que dejarla de lado tampoco entusiasma…

La segunda cosa a la cual dedicarle unas líneas consiste en una consulta popular constitucional efectuada para emprender el juzgar actores políticos del pasado. Una pregunta a limitarse a un “sí” o un “no” que apostaba a algo fácil de entender: quiere que este gobierno no pase de largo como los anteriores o que actúe a fondo. Ni se consultaba aplicar la ley ni se precisaba a quien juzgar en concreto.

Destaco que desde el priismo sobre todo y a nadie sorprenda, la han defenestrado porque el PRI ni sabe que es lo democrático ni mucho menos les ha importado. Un priista ahora mencionado como presidenciable –Enrique de la Madrid, hijo del expresidente de gris y triste memoria– opinó de otra consulta que era innecesaria, Que para qué. Lógico. Al priismo caduco y putrefacto de toda la vida, siempre le ha estorbado la opinión popular, como que siempre apuesta al fraude en las urnas. La mentecatez universal del PRI no solo es de desgobierno e incapacidad, sino que va sancochada de su desfalco gigantesco a México, no interesándole ni ser juzgado ni mucho menos el devolver un centavo. Adivine quienes no quieren acción de la Justicia. ¡Bingo! Y era fácil desenmascarar su talante antidemocrático revestido de pretextos tontos argüidos para descalificar la consulta. Normal.

¿Y en qué paró la consulta del 1 de agosto de 2021? En que obtuvo casi 7 millones de electores, ganó el “sí” a atenderse el pasado, no será vinculante por conseguir el 40 % de los votantes necesarios por mandato constitucional y desde luego que aquellos que la defenestraron ya queremos verlos promoviendo la revocación de mandato de López Obrador el año venidero convocado por él mismo dos años antes de concluirlo. La doble moral opositora, aflorará entonces.