EDITORIAL
EL IMPARCIAL | Lunes 09 de agosto de 2021
Mientras 21 países de la UE ya aplican el pasaporte Covid, en España ni siquiera se ha abordado el debate. No se trata de obligar a que la gente se vacune, lo que atentaría contra los derechos individuales. Pero se puede exigir un certificado, como una prueba PCR o un test de antígenos, para acceder a los lugares públicos o en determinadas profesiones.
En España, con la "cogobernanza" como gran obstáculo, algunas Comunidades ya han puesto en marcha una suerte de pasaporte para acceder a los restaurantes o bares, cines, teatros y recintos deportivos. Pero al faltar una legislación precisa, los tribunales han suspendido cautelarmente la obligatoriedad del certificado en algunas autonomías, como Cantabria o las Islas Canarias, mientras que sí lo han permitido en Galicia. En Andalucía, la Junta está a la espera de que los jueces se pronuncien para tomar una decisión.
En este caso, más que en ningún otro, la aplicación del pasaporte covid requiere una decisión del Gobierno que pueda aplicarse en toda España por igual. Se trata de evitar los contagios, de crear un entorno de seguridad que favorecería al turismo y a la hostelería. Y se trata de evitar también el galimatías territorial con 17 Comunidades tomando decisiones diferentes.
De momento, solo Fernando Simón se ha pronunciado en contra de obligar a la población a vacunarse, lo que tiene lógica, pero ha mostrado su rechazo al pasaporte, lo que supone una garantía de que antes o después se aplicará. Pues, hasta ahora, el Gobierno siempre ha tomado la decisión contraria a lo anunciado por el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias.
El Gobierno, en fin, está obligado a abordar el debate del certificado Covid con las Comunidades Autónomas y tomar una decisión sustentada en la ley. Hay que insistir en que no se puede obligar a nadie a vacunarse. Pero la hostelería, las líneas aéreas o los estadios deportivos, incluso las empresas a sus trabajadores, deberían poder exigir un certificado o una prueba de antígenos. Es una garantía de seguridad y la mejor fórmula para evitar que se multipliquen los contagios.