La Expo de Zaragoza cierra sus puertas. Es el momento de las conclusiones y de los resultados. El pasado 14 de junio la muestra fue inaugurada con la intención de recibir, en sus 25.000 metros cuadrados de superficie, a cerca de siete millones de personas en 93 días. Sin embargo, lejos de llegar a esa cifra, la Expo consagrada al agua termina con poco más de 5,5 millones de visitantes.
Ya los primeros días de apertura, el presidente de Expoagua, Roque Gistau, reconocía que estaban “por debajo de lo esperado” y, en el ecuador de la feria, no pudo evitar calificar como “imposible” llegar a la que llamó “cifra diseño” de 6,5 millones de visitas.
Fue a partir de la segunda temporada de la Expo cuando sus responsables dejaron de hablar de visitas y se concentraron en el contenido de la misma. “El objetivo no se cuenta por la gente que acuda, sino por la calidad de lo que se ofrece”, declaró Gistau. Entonces, también el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, aseguró que no le preocupaba ni le obsesionaba nada la cifra de visitantes. “Lo importante es que el público lo pase bien”, precisó.
Este mismo domingo, el regidor zaragozano ha ofrecido una rueda de prensa para hacer un balance del acontecimiento y ha destacado que ha sido "un éxito que será recordado para siempre como uno de los momentos más importantes de la historia" de la capital de Aragón que ha contribuido a que se equipare a otras ciudades de sus mismas características como Valencia, Sevilla, Málaga y Bilbao. Entre los beneficios de la Expo, Belloch ha destacado que los zaragozanos tienen ahora "mayor estima" y "patriotismo" de ciudad y que el turismo se ha incrementado de forma notable.
Gracias a ello, el alcalde está dispuesto a "seguir jugando en la liga Champions", para lo que Zaragoza prepara una nueva cita en 2014 con una exposición sobre horticultura que Belloch también quiere que tenga carácter de Internacional.
La deuda del Ayuntamiento Sin embargo, Alberto Belloch ha reconocido que el coste de la muestra para su Consistorio es enorme. Este mismo domingo ha reconocido que el problema que
se plantea es cómo va a pagar el Ayuntamiento el gasto de la muestra porque "no tiene dinero" para hacerlo al contado y cree que será necesario renegociar esta deuda. La Expo ha contado con una inversión económica total de más de 7.000 millones de euros, entre dinero público y privado. La sociedad estatal todavía no ha presentado el balance de las cuentas, pero el alcalde tiene la impresión de que el grado de desvío va a ser "muy pequeño".La mitad de la inversión generada por la ejecución del proyecto constructivo de la Expo, unos 600 millones de euros, ha ido a parar a empresas aragonesas, y cerca del 65 por ciento de las empresas subcontratadas están asentadas en la Comunidad, según un informe que ha hecho público el Consistorio sobre la repercusión de la Expo.
En infraestructuras, la inversión pública directa realizada por las administraciones central, autonómica y local ha ascendido a 2.370 millones de euros que se han destinado a 15 grandes obras viarias, la ejecución del Puente del Tercer Milenio, la construcción de 21 puentes y pasarelas sobre los cuatro cauces fluviales, la rehabilitación de 70 kilómetros de riberas y la realización de 120 proyectos en los barrios de la ciudad.
El legado de la ExpoPara evitar hablar del número de visitas y del coste de la Expo, los organizadores y el Gobierno se centran en defender su contenido. Para todos ellos, esta cita mundial quedará en el recuerdo por la relevancia de su legado intelectual, que consideran que marcará un nuevo “rumbo” a la Humanidad. Con la llamada “Caja Azul”, que contiene el fondo documental y las investigaciones llevadas a cabo con motivo de la Expo, se quiere proporcionar nuevas fórmulas para encarar los desafíos del agua.
El “razonable éxito” del que hablaba la vicepresidenta del Ejecutivo, María Teresa Fernández de la Vega, en su última rueda de prensa tras el Consejo de Ministros se debe, sobre todo, al documento por excelencia de la Expo incluido también en esta “Caja Azul”. Se trata de la “Carta de Zaragoza”, que aglutina las conclusiones a las que han llegado los expertos, gestores, políticos y ciudadanos reunidos en la Tribuna del Agua donde, con una visión progresista, han intentado dar soluciones para explotar con respeto este bien tan importante para la supervivencia de la Tierra y del hombre que la habita. La ministra de Medio Ambiente, Elena Espinosa, considera que esta Carta será “un referente mundial en temas del agua”.
Precisamente, este recurso estratégico y escaso del que tanto han hablado para favorecer la sostenibilidad del Planeta ha sido objeto de polémica durante la Expo de la ciudad del Ebro. Zaragoza y el mismo recinto ferial sufrieron importantes inundaciones poco antes de su inauguración. Una anécdota si no fuera por la política del Gobierno aragonés contraria al trasvase del Ebro que tanto beneficiaría al Levante español.
Con una media de 59.433 visitas diarias, la Expo cierra con las conclusiones de su jurado que ha lamentado “la falta de repercusión internacional” y precisa que era necesario, y lo será para la próxima Expo, hacer más hincapié en la comunicación. Además, tras seleccionar a los mejores pabellones, que han tenido colas de hasta dos horas para ser visitados, un miembro de este jurado, Ole Philipson, ha exigido a la Oficina Internacional de Exposiciones (BIE) tomar medidas y hacer unas normas más estrictas para evitar la presencia de pabellones con carácter estrictamente comercial, como ha ocurrido con algunos recintos de Zaragoza.
Termina la Expo y su presidente reconoce, en una entrevista con la agencia Efe, estar cansado pero satisfecho por haber cumplido con este proyecto a pesar de que estuvo tentado de tirar la toalla cuando todavía se encontraba en su fase inicial. Roque Gistau ha contado con un presupuesto que ha variado durante el transcurso de la muestra.
Concluye una etapa para Zaragoza, pero comienza otra. El recinto ferial se transformará en un importante parque empresarial de relevancia nacional que se beneficiará de la situación privilegiada de encontrarse a medio camino de Barcelona y Madrid, comunicadas ya por el AVE.