Pedro J. Cáceres | Domingo 14 de septiembre de 2008
Cuentan que Garzón ha recibido requerimientos, tan lícitos como cualquier otro, para, no investigar, si no escrutar, una lista -debidamente chequeada- de muertos republicanos a manos de los mismos republicanos.
El fuego amigo. A Garzón “este pedido” no le interesa.
Dicen, la gente del toro, que el enemigo está en casa, nunca fuera. Lo dicen, pero no les interesa. Más si el “fuego amigo” llega desde la misma “urbanización” aunque no sea ni el bloque ni el portal de los taurinos.
Tienen sus motivos: la sutil compra de voluntades y el oscuro objeto de deseo, a título individual, en que algún día les toque, en rotación, el momio de “explotar” la primera plaza del mundo.
Se autoproclama como representación de la tauromaquia actual una llamada “mesa del toro” que se postula como la santa cruzada en permanente vigilia para defender la Fiesta.
Entre sus iniciativas, apenas balbuceando, estuvo la de ir a Bruselas. Con el paso de los días no se sabe bien a qué. Para ello “pasaron el guante” por diferentes administraciones públicas -a quienes se debería declarar non gratas, por su desprecio por “los toros”- con respuesta positiva como “blanqueo de conciencia”, por un lado, y estrategia de “buenismo”. En cabeza la CAM y su Presidenta en su penúltimo alarde de hipocresía en tema taurino.
La Presidenta anda dando palos de ciego para ver como privatiza Telemadrid con la soberbia de los mediocres de no preguntar en la periferia la coartada perfecta: por ejemplo Murcia y su canal autonómico, cuyo “autor intelectual” es el gobierno regional pero el riesgo y ventura y las migajas de programación “mamachicho” corren a cargo de las empresas privadas de cabecera.
No extrañaría que la Señora Aguirre, speedy González y el Palito Ortega -broker- de turno en su megalomanía, producto de un “tamayazo de estado” y no de la voluntad popular en origen, despreciaran los modelos nepotistas apuntados.
No chocaría si no fuera por que la propia CAM -desde la mañana del extrañamiento de Tamayo y Sáez- se puso, a piñón fijo, manos a la obra para privatizar indisimuladamente la plaza de toros de Las Ventas.
La última historia se va a “vestir de largo” el próximo fin de semana con la celebración de los partidos de tenis de la Copa Davis en el recinto madrileño.
Vaya por delante el orgullo que debe significar para los madrileños que uno de sus inmuebles emblemáticos sea escenario de uno de los más apreciados espectáculos. Incluso que en tal fin de semana se interrumpa la programación taurina de obligado cumplimiento: más si tenemos en cuenta que la programación de los veranos, sobremanera desde que Aguirre privatizara la plaza y luego consintiera un subarrendamiento condicionado por “La Malaya” para volver al punto de partida como si no hubiera pasado nada, repito, la programación de los veranos es un insulto a la racionalidad.
Lo que no es de recibo es el costo de la operación -hablan de 9 millones de euros en “cash”- y las concesiones colaterales; entre otras una segunda fase de otro monto de millones de euros para patrocinar al tenis femenino y la Copa Federación.
Todo en un entorno en que la Comunidad ha ingresado por canon cerca de seis millones por año desde que Aguirre, tras el “cuartelazo”, tasó la privatización encubierta de la plaza sin invertir un céntimo en promoción, difusión y demás. Bueno sí: la limosna a la “Mesa del Toro” cuando estos pasaron el cepillo para, ignorando la perversión del fuego amigo, convertirla en “prócer” en una manifestación insuperable de cinismo tan consustancial al mundo del toro como al de la política y conducente a que -a día de hoy- no ha habido una sola denuncia oficial por parte de las fuerzas vivas taurinas por conducta tan malversadora: el dinero del toro para el tenis.
Donde por encima de reconocer el gran espectáculo de un fin de semana en torno a la raqueta, pero en un fin de semana, que sería si la CAM y su “caudilla” se propusieran hacer de una feria de San Isidro con cerca de treinta llenos seguidos preñados de becarios y meritorios porque las cuentas no salen para que los Nadal de la tauromaquia comparezcan como el evento y el esfuerzo de los aficionados se merecen.
Ahora bien, si con esta operación Aguirre consigue paralizar que Garzón decida levantar el albero venteño, no para hacer pistas de tenis si no para encontrar un arsenal óseo de represaliados del franquismo, sígasela homenajeando y tachando de buena aficionada e incluso mecenas; el “fuego amigo” es el que más daño hace por que la ceguera del receptor lo hace invisible.
Pero está claro que es mucho más sugestivo viajar a Bruselas, a pintar la mona, que tomar el metro para ir a la Puerta del Sol y coger “el toro por los cuernos” para mordisquear la mano que los da de malcomer.
Con el toreo “al hilo del pitón” y el PSOE en “la cámara por el calor”, este match ball de Aguirre a las Ventas y al toreo no es sólo un punto de partido si no de eliminatoria.
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