Opinión

La factura de la luz no baja y aquí no pasa nada

Y DIGO YO

Javier Cámara | Martes 31 de agosto de 2021

El Gobierno sigue teniendo la oposición más feroz en casa, dentro de sus propias filas. El Ejecutivo (de coalición, hay que recordar) se ve día sí y día también en la eterna confrontación a cuenta de cualquiera de los temas que llegan a la mesa del Consejo de Ministros que preside con dificultad Pedro Sánchez. Si la cuestión toca, además, de lleno el bolsillo, la oposición somos todos los españoles sin excepción.

Así, no tiene pinta de que vayan a ganar un concurso de popularidad los responsables ministeriales de gestionar la cosa energética por el recibo de la luz y los precios con máximos históricos consecutivos que se han registrado durante todo el mes de agosto, que no es por amargarles a ustedes el día, pero ya saben que ha alcanzado el precio más caro que se ha pagado nunca en España y que hace un año era tres veces menor.

Si la responsable nos dice a la cara que el precio de la electricidad seguirá subiendo y que ya sabe que todos pagaremos un 25% más (como poco) en el recibo de la luz, pero no nos dice cómo va a parar esta tendencia, tenemos un problema. Primero, porque como tanto ha vendido en su provecho este Gobierno social progresista, la pobreza energética existe y, segundo, porque demuestra la ministra de Transición Ecológica y vicepresidenta tercera, Teresa Ribera, que este ministerio que dirige no sirve para nada.

Un ministerio para presumir de ecologismo, para decir que este es un Gobierno verde preocupado por todas esas cosas del Medio Ambiente. Por definición, todos nos declaramos ecologistas, amantes de la naturaleza y respetuosos con lo que eso conlleva, pero a la hora de la verdad, cuando hay que comprometerse con hechos y no con consignas, la realidad de prescindir de algunos avances de la ciencia y la tecnología que reduzcan las emisiones, así como de determinados lujos en la comida misma, se impone a nuestra frágil y caprichosa conciencia.

Por eso dudo de la eficacia de un ministerio para aparentar, especialmente cuando te dice que está estudiando propuestas y que se van a valorar opciones para afrontar un problema. Eso significa que no tiene un plan sobre la mesa para arreglar nada. Cuando la encargada de solucionar un problema te dice todo lo que no va a hacer e insiste en lo que no va a hacer y repite hasta la saciedad lo que no va a hacer es que no tiene ni idea de lo que va a hacer.

Pero no hace falta que venga yo a decirlo o que el PP pida explicaciones o que Ciudadanos exija medidas para que baje el recibo de la luz o que Vox pida la dimisión de los incompetentes, ya le abronca el propio Gobierno a la otra parte del Gobierno. Como se suele decir, Teresa Ribera duerme con su enemigo. Los miembros de Podemos en el Ejecutivo, todos en el carro de Pedro Sánchez, por cuota o compromiso, se hacen oposición a sí mismos, critican a sus compañeros y culpan de las desgracias de este país sin darse cuenta de que son responsables de lo que critican.

El caso es que la ministra de Transición Ecológica nos dice que Europa prohíbe establecer precios máximos o mínimos a las eléctricas, pero ya hemos visto que Francia lo hace. Lo tiene que explicar porque no será la primera vez que desde el Gobierno se pone a Bruselas como excusa para no hacer algo y luego resulta que sí se puede hacer. Sí es verdad que chirría que desde el ministerio nunca se habla de bajar el recibo, sino de estabilizar precios. ¡Pues nada, subámoslo todo lo que se pueda y luego lo estabilizamos en el precio más caro!

De lo que no se habla mucho desde Moncloa es de todo el dinero extra que recaudará a cuenta de la factura de la luz. Algunas fuentes hablan de 3.300 millones de euros más. ¿Para pagar ese escudo social del que tanto se presume pero que nadie ve?

Entendiendo que la cuestión es peliaguda, la gente de la calle solo sabe que el año pasado pagó 512 euros y este, con el mismo gasto, pagará 644. Si no se explica bien, pensaremos que no se está haciendo bien el trabajo o, simplemente, valoraremos la inacción del Gobierno. Si solo queda echar la culpa a las eléctricas por su falta de empatía, quizá haya que preguntarse por la falta de empatía de Pedro Sánchez y Teresa Ribera con los que les votaron y los que no.

La autocrítica nunca está de más si sirve para algo. Si la ciudadanía sigue igual de mal o peor y no hacen nada es porque, quizá, se está ya en campaña electoral cuando se discute en la mesa del Consejo de Ministros. Qué se desgaste el otro y que no nos echen la culpa a nosotros de las cosas malas de este Gobierno del que formamos parte. Un combate a ver quién se mueve menos. Y mientras, la factura de la luz no baja y aquí nadie se moviliza, no pasa nada. Esa es la desgracia de España.

Lo digo siempre, la culpa es nuestra.

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