Editorial

Los verdaderos enemigos de Sánchez y de sus proyectos

EL IMPARCIAL | Miércoles 01 de septiembre de 2021

Pedro Sánchez no ha comenzado el curso político en el Parlamento. Se ha organizado un festejo en la Casa América, donde ha convocado a empresarios y a todos los medios de comunicación, para deslumbrarles con el anuncio de sus políticas sociales y económicas. Todas esas políticas que están basadas en los 140.000 millones de los fondos de recuperación. Y con ese dineral, el presidente aseguró con solemnidad que va a multiplicarse la creación de empleo y a reactivar la recuperación económica. Se pavoneó de poder lograr un milagro en el que solo él cree.

Los objetivos que ha desgranado son esencialmente tres: “mantener el buen ritmo de vacunación, una recuperación justa y modernizar España.” Con ese órdago comienza Sánchez el curso político. Lo de la vacunación se entiende. El resto es fruto de su verborrea vacía.

Pero no podía desaprovechar las cámaras sin lanzar un ataque al PP. En este caso, “por no cumplir con sus obligaciones constitucionales y alcanzar un consenso para renovar las Instituciones”. Par el presidente, la responsabilidad es de Pablo Casado por no querer pactar una renovación. Oculta Sánchez que lo que busca el PP es despolitizar y democratizar la Justicia para que sean los propios jueces los que aborden tal renovación. Y en ese punto no se ponen de acuerdo. A Sánchez le gusta elegirlos personalmente.

Quizás la novedad del nuevo curso político sea el pulso entre el PSOE y Podemos en la coalición. Sánchez está escocido por las desleales campañas del partido morado sobre el incremento de la factura de la luz. Los comunistas han liderado con éxito y mucho cinismo una campaña contra su propio Gobierno. Quizás por eso, el presidente se ha adelantado a anunciar que “la subida del SMI es inminente”. Se lo apunta todo.

La tensión que, a menudo, se desborda entre los dos partidos de la coalición se incrementará en poco más de un mes con el debate sobre la reforma laboral y la definitiva de las pensiones y, sobre todo, con el acuerdo sobre los presupuestos. El presidente también se ha comprometido a tenerlos listos en octubre. Y ahí, Podemos ya prepara una batalla sin cuartel contra el PSOE para mantener la bandera de la izquierda pura y dura. Sánchez debería temer más a sus socios de Gobierno que al PP. Porque, ahora, su gran enemigo es Podemos. Al menos, el día de su glamuroso estreno del curso político en la Casa de América. A un paso del Congreso de los Diputados.

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