La ciudad de Nueva York inició este sábado los actos de conmemoración de los atentados del 11S con una solemne ceremonia en el lugar en el que estaban las Torres Gemelas, a la que acudieron algunos de los familiares de las cerca de 3.000 víctimas, así como el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y los exmandatarios Barack Obama y Bill Clinton.
En una soleada mañana, como la que se vivió aquel 11 de septiembre de 2001, la ceremonia comenzó con el desfile de representantes de los servicios de emergencia portando una bandera estadounidense, tras lo que el Young People's Chorus de Nueva York entonó el himno nacional.
Después de un momento de silencio a las 08.46 hora local (12.46 GMT), cuando el primer avión impactó una de las torres, Mike Low, padre de una de las azafatas que volaba en él, pronunció un corto discurso, que marcó el inicio de la lectura de los nombres de las víctimas.
El presidente de EEUU, Joe Biden, llamó este viernes a la unidad en su país y a dejar atrás el miedo, en un mensaje grabado en video con motivo del vigésimo aniversario de los atentados del 11-S, que se conmemora este sábado.
"Para mí, la lección principal del 11 de septiembre es que, cuando somos más vulnerables, en el tira y afloja que supone todo aquello que nos hace humanos, en la batalla por el alma de Estados Unidos, la unidad es nuestra mayor fortaleza", dijo Biden en un video publicado en su cuenta oficial de Twitter.
"No debemos tener miedo", subrayó el mandatario. Aunque tiene previsto asistir este sábado a las ceremonias de conmemoración en los tres lugares donde se produjeron los atentados hace dos décadas -Nueva York, Shanksville (Pensilvania) y el Pentágono-, Biden no hará declaraciones en esos actos, según la Casa Blanca.
El presidente ha preferido expresarse en un discurso en video, de más de 6 minutos, en el que recalcó que en los días que siguieron a los atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos "vio algo que es demasiado poco común: un verdadero sentido de unidad nacional".
También reconoció que el país fue testigo de "las fuerzas más oscuras de la naturaleza humana: el miedo y la ira, el resentimiento y la violencia contra los estadounidenses musulmanes, los verdaderos y fieles seguidores de una religión pacífica".
"Vimos cómo se torcía la unidad nacional. Aprendimos que la unidad es lo único que no debe romperse nunca. La unidad es lo que nos hace quienes somos, es la mejor cara de Estados Unidos", insistió. La unidad "no significa que haya que creer en lo mismo", continuó, pero sí implica tener "un respeto fundamental al otro", y tener la esperanza y valentía necesarias para "actuar y construir un futuro que no sea reaccionario ni esté basado en el miedo".
"Encontramos fuerza en los lugares rotos, como escribió (Ernest) Hemingway, encontramos luz en la oscuridad, y encontramos la motivación para reparar, renovar y reconstruir", destacó.