La falta de sintonía entre los partidos independentistas se hizo evidente en la víspera de la Diada en un acto en Barcelona en el que el presidente de ERC, Oriol Junqueras, fue abucheado por un grupo de secesionistas en la tradicional ofrenda floral en el Fossar de les Moreres.
Poco antes de la 1:00 horas, Junqueras encabezaba la delegación de ERC que realizó la ofrenda en el Fossar de les Moreres, punto simbólico en el barrio del Born, donde cayeron los últimos defensores de la ciudad, sitiada por las tropas borbónicas, el 11 de septiembre de 1714. En su breve intervención nocturna ante los independentistas concentrados en el Fossar de les Moreres, Junqueras tuvo que hablar en medio de silbidos y algunos gritos de "botifler" (traidor).
"De la misma manera que no nos han conseguido callar las cárceles, tampoco conseguirán callarnos ni los insultos ni las amenazas de nadie", exclamó Junqueras en respuesta a los abucheos, que reflejan la división interna en el independentismo.
La Diada, que se celebra este sábado, ha arrancado con la protocolaria ofrenda floral al monumento de Rafael Casanova, en la que han participado los grupos políticos y a la que ha asistido Junqueras, esta vez sin interrupciones ni silbidos.
La celebración de la fiesta de Cataluña tiene lugar en en pleno debate sobre la estrategia a seguir en esta legislatura: ERC apuesta por volcarse en la mesa de diálogo con el Estado, en la que JxCat y la CUP tienen depositadas nulas expectativas.
Tanto la dirección de JxCat encabezada por Carles Puigdemont como cabezas visibles del partido como Laura Borràs han despreciado la utilidad de la mesa de negociación, que volverá a celebrarse la semana que viene en Barcelona todavía sin haber sido confirmada la asistencia de Pedro Sánchez, que Pere Aragonès reclama.
El socio de gobierno de Esquerra mantiene que la mesa de diálogo no tiene utilidad y, en su lugar, promueve que el Govern encamine sus políticas por la senda de la unilateralidad. Pero el partido liderado por Junqueras no está en esas. Aunque busca el mismo propósito que Junts, la amnistía y el derecho de autodeterminación, su estilo es otro al tiempo que explota su poder de influencia en Madrid, donde los diputados de ERC son claves para el Gobierno de Sánchez. Junts afea, sin embargo, que dé "estabilidad" al Ejecutivo, lo que amplía la brecha entre ambas formaciones.
Puigdemont, huido y sin reconocimiento honorífico, ha recrudecido su postura con respecto a ERC en lo que concierne a la mesa de diálogo. Aunque Aragonès, en la víspera de la Diada, envío un inequívoco mensaje a Sánchez sobre su compromiso de celebrar un referéndum, los exconvergentes le exigen que se siente a la mesa con esa consulta ya amarrada.