Cultura

Los premios Max rinden homenaje a la trayectoria de la actriz Gemma Cuervo

La actriz Gemma Cuervo (d) recibe, acompañada de su hija Cayetana Guillén Cuervo (detrás), el premio honorífico Max durante la gala de entrega de la XXIV edición de los Premios Max de las Artes Escénicas. (Foto: Efe).

ARTES ESCÉNICAS

Efe | Lunes 04 de octubre de 2021

Las mascarillas y pegatinas con una X blanca en apoyo a las reivindicaciones de los técnicos de artes escénicas se han colado este lunes en la gala de entrega de los Premios Max, que han honrado la trayectoria de la veterana actriz catalana Gemma Cuervo.

Asistentes a la gala han lucido desde la alfombra roja y durante la ceremonia este símbolo, que también ha llegado al escenario en las solapas de algunos de los premiados, para mostrar su respaldo a las reivindicaciones de los más de medio millar de técnicos temporales del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música que protestan por la última oferta de empleo público, ya que les excluye al no poseer la titulación exigida.

Precisamente ha sido el Premio Max al Mejor Diseño de Iluminación, Juanjo Llorens, que exhibía en su solapa la X impresa en una pegatina, quien ha leído al recoger el galardón un mensaje con las reivindicaciones de este colectivo y ha destacado la labor del "tramoyista", palabra que engloba todos los equipos técnicos del espectáculo.

"El telón no se sube y se baja solo", ha recalcado también desde el escenario Debora Macías, Premio al Mejor Diseño de Vestuario, después de reclamar equipos técnicos "cualificados, profesionales, con titulación y con formación".

En el momento más emotivo de la gala, el bilbaíno Teatro Arriaga ha honrado con un prolongado aplauso la trayectoria en teatro, cine, radio y televisión de Gemma Cuervo, que desde el escenario ha agradecido el homenaje muy emocionada. La actriz catalana, que ha llegado al teatro y ha posado ante los fotógrafos del brazo de sus hijas Cayetana y Natalia, ha recogido el Premio de Honor entre lágrimas y con una emoción compartida por su hija Cayetana Guillén Cuervo, junto ella en el escenario, aunque sin perder su dominio escénico.

Tras besar la estatuilla, la actriz catalana ha dicho que lloraba "de amor y de agradecimiento" y se ha mostrado "muy feliz" por estar entre su público.

Los Premios Max han recalado por tercera vez en Bilbao de la mano del dramaturgo Calixto Bieito, director por segunda vez de la gala, que se ha desarrollado bajo el lema "Toda la ciudad es un escenario".

Entre premio y premio, han desfilado por el escenario del Teatro Arriaga para mostrar su talento artístico el actor y cantante Asier Etxeandía, el compositor Enrico Bárbaro, la cantante de origen guineano Afrika Bibang, que ha interpretado un tema en euskera, y la soprano lituana Ausrine Stundyte.

El personaje travestido de Yogurinha Borova ha reivindicado en la gala el respeto a la diversidad y a la libertad sexual con una canción en euskera, que ella misma ha ido traduciendo al castellano: "Nunca te escondas, libera tus sentimientos, muéstrate tal cual eres. Que viva la diversidad y que viva el cariño", ha proclamado.

El bertsolari Jon Maia, la actriz Miren Gaztañaga y el dramaturgo Bernardo Atxaga, el escritor actual más leído en euskera, han completado el plantel de artistas vascos en la gala, en la que la danza ha estado representada con las actuaciones de la bailaora flamenca Adriana Bilbao y la compañía Lasala con Paula Parra.

Previamente, han desfilado con soltura por la alfombra roja numerosos representantes destacados del teatro y la danza española, como Emma Suárez, Ana Wagener, Daniel Grao, Olatz Beobide, Carolina Yuste, Joan Carreras, Igor Yebra, Itziar Lazcano y Lucia Lacarra.

Tampoco han faltado los políticos. El ministro de Cultura, Miquel Iceta; el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, y el consejero de Cultura y portavoz del Gobierno Vasco, Bingen Zupiria, han desfilado por la alfombra roja y posado para los fotógrafos con desigual fortuna, perjudicados en la comparación con las gentes de la escena.

Premios repartidos

La XXIV edición de los Premios Max ha repartido de manera generosa los galardones de las 20 categorías entre los 66 finalistas de manera muy equitativa, con "El bar que se tragó a todos los españoles" y "La Mort i la Donzella" en cabeza con tres galardones cada una. La obra del Centro Dramático Nacional dirigida por Alfredo Sanzol, que partía como favorita, ha conseguido tres de las cinco nominaciones a las que optaba: mejor autoría teatral, mejor espectáculo de teatro y mejor diseño de espacio escénico.

Sanzol se inspiró en un hecho real para crear esta comedia. Su padre fue un cura navarro -algo de lo que él se enteró siendo ya mayor-, aunque dejó el sacerdocio acogiéndose a una dispensa papal, momento en el que viajó a los Estados Unidos. A partir de ahí, la realidad se funde con la ficción, aunque prevalece en el personaje la búsqueda de la libertad y el deseo de tomar el control de su propio destino.

También ha obtenido tres galardones "La Mort i la Donzella", el de mejor escenografía, mejor espectáculo de danza y mejor diseño de iluminación. "Con lo bien que estábamos", de Ferretería Esteban, ha sido premiada con dos Max a mejor labor de producción y mejor composición musical.

Dos, mejor actriz y mejor adaptación han sido para "Les tres germanes". "Nise, la tragedia de Inés de Castro", que partía como favorita en cuatro categorías ha logrado una a mejor diseño de vestuario.

De los 439 espectáculos inscritos en esta edición, 191 han resultado candidatos, de los cuales 38 han llegado a la última fase.

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