Una investigación del Grupo de Arqueoecología Social y Mediterránea (ASOME) de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha puesto rostro a los habitantes prehistóricos de El Argar, que se extendió por el sureste de la península Ibérica hace 4.000 años y fue una de las primeras sociedades urbanas de Europa Occidental.
Joana Bruno, investigadora de ASOME-UAB, ha liderado el equipo que ha llevado a cabo la reconstrucción facial de 40 individuos de El Argar, seleccionados tras un detallado estudio osteológico de más de 250 esqueletos recuperados en tumbas bien conservadas de La Almoloya y La Bastida.
Para llevar a cabo el estudio, Bruno digitalizó los cráneos mediante un escaneado láser de alta resolución en 3D. Sobre los modelos 3D de los cráneos, añadió capas de músculo y otros tejidos blandos, para establecer el aspecto más probable de las personas a las que pertenecieron los cráneos, en un “ejercicio complejo que utiliza técnica forenses y datos del perfil biológico de estos individuos”.
El estudio se enmarca en un estudio multidisciplinar que el grupo ASOME-UAB está llevando a cabo y que se basará en imágenes médicas y técnicas estadísticas para investigar si la forma facial argárica conserva evidencias de parentesco y estilo de vida. Los resultados de las comparaciones cuantitativas entre los rasgos faciales y craneales se unirán a los del próximo análisis de ADN antiguo de la misma muestra para comprobar la fiabilidad de la aproximación facial en relación con los diferentes grados de vínculos de consanguinidad.
Apoyándose en los conocimientos fenotípicos del análisis preliminar del ADN y en los datos arqueológicos generados por el trabajo de campo de la UAB, Bruno también está trabajando en los primeros "retratos" artísticos de los argáricos.