Opinión

Enfado y preocupación del Nuncio

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 09 de octubre de 2021

Eso me llega de varias fuentes: el Nuncio de Su Santidad en España, monseñor Auza, está enfadado y preocupado. Enfadado por el cariz que están tomando ciertas informaciones “muy críticas” con el Papa y preocupado por la situación que se vive en algunas diócesis, bien por la actuación de determinados prelados, o por la situación de sede vacante de varias de ellas.

Ya hemos comentado en varias ocasiones, que FRANCISCO está en la diana de políticos y medios de comunicación y sobre todo en redes sociales donde ha sido calificado como “comunista” y muy despectivamente como “peronista”. Me consta que en el Vaticano han trasladado también ese enfado a la sede de la Nunciatura en Madrid, que ya ha comenzado a mover sus hilos para tratar de subsanar la situación provocada por los de “siempre”.

Preocupación también, como decíamos, por hechos que están ocurriendo en algunas diócesis. Si tomamos por ejemplo la de Almería, el hecho es grave porque el titular de la misma no admite tener un coadjutor con todos los poderes otorgados por el Papa. Esto ha hecho que el segundo, Antonio Gómez Cantero esté viviendo un verdadero Via Crucis, provocado por algún sacerdote que, obligado a dejar su parroquia, ha pedido la incardinación en Málaga, tras haber escrito una carta a todos los sacerdotes de la diócesis en la descalifica al que será sucesor de Adolfo González Montes, con acusaciones graves, que tratan de ocultar actuaciones suyas no muy apropiadas. Atento el obispo vecino que ha incardinado en su diócesis a ese sacerdote. Por cierto, la semana pasada el Papa ha recibido en una audiencia de una hora al hasta ahora titular de Almería, y un hora es mucho.

Menos mal, que el Nuncio y todos aplaudimos la última actuación de FRANCISCO, con la oración por la paz, organizada por la Comunidad San Egidio, con la presencia del Papa en el Coliseo romano y los grandes líderes de las religiones del mundo, bajo el título de 'Pueblos hermanos, tierra futura'. Todos se comprometieron a luchar por la paz y a convertir sus religiones en operadoras de paz. Y decíamos que menos mal, porque FRANCISCO, en un importante discurso, volvió a reafirmar que "la guerra es un fracaso de la política y de la humanidad, una claudicación vergonzosa, una derrota frente a las fuerzas del mal" e invitó a las religiones no sólo a luchar por la paz, sino también a convertirse en defensoras de los pobres, para proclamar: "Menos armas y más comida, menos hipocresía y más transparencia, más vacunas distribuidas equitativamente y menos fusiles vendidos neciamente", porque "con la vida de los pueblos y de los niños no se puede jugar”.

De nuevo, grandes noticias de FRANCISCO.