Opinión

Los ongi etorris a etarras

TRIBUNA

José Virgilio Menéndez | Martes 26 de octubre de 2021

El pasado martes, el PSOE se volvía a unir a sus socios de legislatura para votar en contra de una moción presentada en la Comisión de Interior por el Grupo Popular en el Senado sobre la prohibición de los llamados “Ongi Etorri” a etarras.

Con argumentos tan peregrinos, y cuestionables moralmente, como que no se puede prohibir un derecho fundamental como el derecho a reunión, que el PP intenta patrimonializar el dolor de las víctimas, o que no tienen instrumentos legales para impedirlos, el PSOE se vuelve a oponer a una medida que dignificaría nuestra vida y nuestra democracia; sus argumentos son muy falsos, pues la humillación a las víctimas del terrorismo se contempla en Ley 29/2011, de 22 de septiembre, de Reconocimiento y Protección Integral a las Víctimas del Terrorismo, en concreto, en su artículo 61 sobre “defensa del honor y dignidad de las víctimas”.

En definitiva, a la indignidad de su conducta y manera de proceder en política, le suman la mentira, algo tan propio y característico de un Pedro Sánchez que ha hecho de mentir su manera de estar en la política española, aliándose además con todos aquellos que desean que a España y a los españoles les vaya siempre lo peor posible. La manifestación a favor de los presos terroristas el pasado sábado es la mejor muestra de ver la calaña de quienes apoyan hoy al Presidente de Gobierno.

Pero ¿qué supone un “Ongi Etorri” (traducido del euskara es bienvenida), para aquellos que no viven en el País Vasco? Es un acto de recibimiento a una persona, en este caso a un terrorista, en el que los batasunos de cada localidad con alegría y emoción dan la bienvenida a la libertad al preso mostrando su orgullo por su trayectoria por su “lucha” (mejor cuanto más sanguinario sea el recluso), su tenacidad y su “compromiso” con Euskadi.

Cuando los pueblos son más pequeños, éstos prácticamente se paran, los bares cierran y todos los simpatizantes de la causa etarra se concentran, siempre con los niños en lugar principal, para hacer un acto emotivo (para ellos claro) con discursos panegíricos sobre las hazañas del preso, mucha fiesta y bailes en honor del mismo (el precioso “aurresku”, pero en este caso como señal de homenaje al etarra). Y mientras tanto, los no simpatizantes de la causa, encerrados en casa o mirando tras las cortinas, símbolo de una época, como bien se mostraba en “Patria” u otras películas sobre terrorismo.

Esto es lo que el PSOE no quiere prohibir. Prefiere que el miedo y la falta de libertad a que se ponga en peligro el virreinato del Nerón Sánchez. Es cuestión de prioridades. Así, mientras el PP aspira a una sociedad vasca más libre de todas las ataduras y miedos que la impiden homologarse a cualquier territorio libre, no solo del resto de Europa, sino al propio Madrid tan denostada por los nacionalistas, el PSOE apuesta porque nada moleste a Pedro Sánchez y que los vascos no nacionalistas sigan oprimidos.