AL AIRE LIBRE

DROGAS, SÍ; DULCES, NO

Luis María ANSON | Viernes 29 de octubre de 2021
Isabel Díaz Ayuso ha golpeado al ministro Alberto Garzón con tal contundencia que el entero...

Isabel Díaz Ayuso ha golpeado al ministro Alberto Garzón con tal contundencia que el entero Gobierno se ha conmocionado. Parece lógico que los padres se ocupen de que los niños no abusen de los dulces y los chocolates. En exceso son siempre rechazables; en la debida proporción la bollería y los caramelos forman parte de las preferencias infantiles y su perjuicio se reduce a cero si se comen con moderación. Pero el ministro Garzón, provocando además a un sector alimentario de evidente importancia, ha anatematizado al mejor estilo comunista a bollería y chocolatería y ha prohibido su publicidad.

A la vez el ministerio de Consumo, que regenta el comunista Garzón, apoya la legalización del cannabis, del hachís y la marihuana con argumentos de evidente debilidad. Como a Isabel Díaz Ayuso no se le escapa una ha resumido en una declaración pública la política de Garzón: “Drogas, sí; dulces, no”. La intervención de Ayuso ha recorrido las redes sociales cosechando una abrumadora mayoría de apoyos.

La opinión pública está harta de la ligereza con que ciertas ministras y ministros se manifiestan, olvidando que no escriben en un cartel mural de preuniversitario sino desde la cátedra ejecutiva del Gobierno de la nación. El sí a las drogas y el no a los dulces es un despropósito rechazado por la inmensa mayoría de la población y sobre todo por las madres y los padres de niñas y niños.

No es la primera vez que el ministro Garzón mete la pata. En su día, desafiando al sector cárnico, anunció a los cuatro vientos que el consumo de carne es perjudicial. Y no es así. Lo perjudicial es el exceso. El exceso en la ingesta de cualquier alimento y el exceso en las proclamaciones políticas de la extrema izquierda.