Oímos la palabra “sínodo” sin saber lo que es y lo que significa. Hay un desconocimiento total y desgraciadamente solo en ambientes eclesiales se está trabajando en la convocatoria del próximo Sínodo hecha por el Papa FRANCISCO.
Un Sínodo es un encuentro religioso o asamblea de obispos que representa al episcopado católico y tiene como tarea ayudar al Papa para buscar soluciones pastorales con validez y aplicación universal en el gobierno de la Iglesia universal. En la práctica vienen a ser “miniconcilios” de unos doscientos o trescientos obispos y es lo más parecido a un foro de encuentro y de reflexión. Una de sus principales características es que es solo consultivo. No tiene capacidad de decisión, pero resulta fundamental para ayudar a entender a fondo los temas que se abordan. El documento final, que se somete a votación, ofrece al Papa una serie de propuestas que suelen convertirse en documentos de magisterio bajo la forma de posteriores exhortaciones apostólicas. La mayoría de los participantes son elegidos por las conferencias episcopales del respectivo país, y al resto los nombra el Papa. Suelen participar miembros de otras confesiones cristianas, expertos en cada tema y “oyentes” de todo tipo, incluidas personas que aportan sus puntos de vista en las reuniones de los grupos de trabajo lingüísticos.
Hacemos todas estas aclaraciones, porque sabemos del desconocimiento general, como decíamos, del significado e importancia de un Sínodo. Hace unos días una destacada periodista experta en información religiosa me apuntaba ese desconocimiento general, tras haber realizado una encuesta a nivel de calle. Por eso, es necesario en estos momentos tan complicados, que todos conozcamos la importancia de la “sinodalidad” que es una de las palabras que forman parte del vocabulario de FRANCISCO y que se la hemos escuchado en numerosas ocasiones como en octubre del 2015, en un discurso con motivo del cincuentenario de la institución del Sínodo de Obispos, cuando el Papa afirmaba que “el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio”y es que FRANCISCO desea implicar a toda la Iglesia en la reflexión sobre lo que nos demanda el mundo de hoy, pues la sinodalidad abarca a todo el pueblo de Dios, incluyendo los sacerdotes, religiosos y, por supuesto, la gran mayoría de los laicos. Somos precisamente los laicos los auténticos protagonistas del próximo Sínodo, que como nos decía el Papa el pasado 9 de octubre: ”Las palabras clave del Sínodo son tres: comunión, participación y misión”.
Desde 1965 hasta 2021 se han celebrado en Roma veintinueve sínodos de Obispos. El de la Sinodalidad hará el número 30 y se convertirá en el quinto Sínodo convocado por FRANCISCO, quien abrió el primero invitando a todos a “hablar con valentía y escuchar con humildad”. Ahí estamos de nuevo o debemos de estar todos.